Rodolfo Angeles. Abogado con más de 10 años de experiencia en inteligencia estratégica y Prospectiva. Actualmente responsable del Diseño Curricular del Instituto Policial de Estudios Estratégicos de la Universidad Nacional de la Policía de Honduras (UNPH)

Especialidad en el diseño y elaboración de escenarios prospectivo mediante técnicas creativas y en la enseñanza de la prospectiva mediante prototipos o ficciones didacticas. 

Autor de dos libros sobre ciencia ficción y de un blog sobre el impacto del futuro en las vidas cotidianas. 

Blog: https://medium.com/@rodolfoangelesHN


Inteligencia: de la carencia a la abundancia de información

La inteligencia, por definición es conocimiento para la toma de decisiones a nivel táctico, operacional o estratégico. Su propósito y razón de ser es producir conocimiento.

El internet, las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en veinte años crearon una verdadera revolución informativa comparable a la de la imprenta quinientos años atrás, sin embargo esa masificación de la información no necesariamente significó un mejoramiento del conocimiento, sino una fragmentación del mismo. Para el caso el filósofo Antoni Brey hace 15 años, hablaba de una sociedad de la ignorancia, donde pese a un mayor acceso de información paradójicamente estamos menos informados de las cosas realmente importante, es como si el entorno nos distrajera de las cosas más relevantes y nos llenara la cabeza con datos triviales, datos sin relevancia pero que de alguna manera nos permite encajar socialmente.

En años más recientes algunos autores como Jamais Cascio, hablan de una posible transición a un nuevo paradigma, que dejaría parcialmente invalidado el entorno VUCA, y es que se propone un nuevo entorno llamado BANI, que significa Frágil (en inglés Brittle), Ansioso, No-Lineal e Incomprensible . Partiendo de esta idea, el componente No Lineal e Incomprensible tiene mucho que ver con lo que la mayoría cree conocer, porque en este mundo, ya no existe la certeza de lo que se comprende o conoce, sobre todo porque no hay una sola fuente de conocimiento o información. En una analogía, se puede decir que la información hoy por hoy es más variada, más barata, más fácil de acceder, pero no tiene el mismo valor que años atrás.

Décadas atrás las voces oficiales de los gobiernos, los medios de comunicación y los estudios académicos eran fuentes autorizadas de conocimiento, y en general eran aceptadas. Hoy en día las redes sociales como X, los foros  como 8 chan o reddit, son un espacio fértil para la proliferación de “conocimiento falso”.

La Agnotología o el conocimiento de la ignorancia

Cuando uno ingresa a las redes sociales, cuando se analizan los discursos de facciones políticas enfrentadas, una y otra vez surge la palabra ignorancia como insulto, la palabra ignorancia como un intento de descalificar al otro, y la ignorancia como epíteto contra el enemigo, pero lo cierto es que la ignorancia se usa a diestra y siniestra, con todos sus sinónimos, y se ven cosas como gente común tratando de ignorante a un científico o a un investigador que no comparte sus puntos de vista.

La ignorancia parece ser el signo de nuestra era, pero ya no es la ignorancia tradicional, sino una forma de ignorancia artificial, provocada, o inducida, y esto el campo de estudio de la  Agnotología, es decir la ciencia que estudia la ignorancia, o mejor dicho la producción de ignorancia. Si bien está disciplina es relativamente desconocida, cada vez toma mayor importancia debido a su pertinencia en el mundo actual. Es la contraparte de la epistemología que aborda cómo conocemos, y la agnotología se enfoca en el por qué ignoramos. Esto es fundamental porque en esta era de hiperconexión pareciera como si deliberadamente mucha eligiera no conocer.

Para empezar, debemos saber que es ignorancia, ya que tradicionalmente la asociamos a no saber o conocer sobre un tema específico, sin embargo la agnotología nos muestra que la ignorancia puede tener distintos matices.

Fuente: Elaboración propia a partir de Agnotology: the making and unmaking ignorance.

Como se aprecia en la figura precedente hablamos de la ignorancia en distintos grados o niveles. El primero es lo que comúnmente se considera ignorancia y es desconocer o no saber sobre un tema o un asunto determinado, en este caso se puede tratar tanto de ignorar porque no se sabe o no se tiene información sobre un tema, o sabiendo sobre ese tema y teniendo información no logra integrarla o compaginarla con la realidad, es decir no lo que conoce no necesariamente se corresponde a la realidad. Esta ignorancia es natural, instintiva, es como venimos programados de fábrica.

Por ejemplo: El personal reclutado para tareas de inteligencia ingresa al servicio en un estado relativo de ignorancia, porque si bien puede conocer la información, no posee los métodos y procesos para integrarlo en un esquema de comprensión más amplio.

El no querer saber, por otro lado, es la decisión deliberada de un individuo a no querer aprender sobre un tema, es decir la decisión de no saber. En este caso se refiere a que por A o B motivo una persona decide solo no conocer.

Por ejemplo: un tomador de decisiones recibe información contraria a sus expectativas, entonces decide omitir todo eso, ignorarlo, a pesar de que podría ayudarle a superar una crisis eventual

El no poder saber: en este caso se refiere a que existe una fuerza externa que impide que los individuos accedan a determinada información y conocimiento, como son las censuras estatales, o en casos más extremos, que se impida a través del sistema educativo o los medios de comunicación masivos, que los individuos se vean privados de los procesos y métodos para poder asimilar la información y convertirla en instrumentos. En este caso la información está ahí, accesible, pero la forma como es consumida es tan variada, tan distinta, tan desordenada, que no genera un conocimiento integrador, sino fragmentos de conocimiento, y que contribuye en primer término a la fragmentación social y en casos más actuales, y concernientes a organismos de inteligencia a la polarización y radicalización.

Por ejemplo, para el año 2021 existían activos en Estados Unidos 488 grupos antigubernamentales y 733 grupos de odios, cada uno con su propia línea de pensamientos, muchos convergentes en sitios como 4 Chan o Reddit.

El saber solo una parte. En este caso, la ignorancia es un poco más compleja, porque saber solo una parte equivale a una ignorancia parcial. En este caso podríamos estar en dos escenarios muy distintos, pero ambos igual de comunes: Caso 1 los individuos solo saben los que le dejan saber, como sucedía en la época previa a las redes sociales, dónde  la fuente de información es unidireccional, la información es tratada, seleccionada y controlada por un actor central, y un individuo bien informado, podría estar al tanto de todo a su alrededor y al mismo tiempo no saber nada. Caso 2 Los individuos se especializan tanto en un tema, se vuelven “expertos” en algo muy específico, que ignoran todo lo que está fuera de ese tema, y por tanto viven en una burbuja concerniente a sus intereses u obligaciones específicas.

Por ejemplo: la especialización académica en algunas profesiones o los analistas operacionales, que fuera de la esfera de su competencia, desconocen otros temas.

Esto nos lleva a plantear esa diferenciación grosso modo:

Aproximación a la ignorancia estratégica

En el campo de la inteligencia, ser consciente de las distintas formas de ignorancia que existen es clave tanto para abordar fenómenos sociales complejos, como para considerar ajustes en el proceso de captación y formación de agentes  y analistas de inteligencia. No se puede afirmar que todos son ignorantes, pero sí se puede considerar que la mayoría de la sociedad nace, crece y madura en una ignorancia construida socialmente por diversos actores y motivos.

Para el caso, el analista es, antes que todo y por sobre todo, un ser humano. Como ser humano tiene conocimientos e ignorancia, y tiene sesgos y prejuicios, la formación del analista se centra entonces en dotarlo de los recursos, métodos y procesos para potenciar y ampliar sus conocimientos, reducir su ignorancia, dominar sus sesgos y neutralizar sus prejuicios. .

Como humano y sujeto social, está condicionado por su entorno: tipo de educación, sociedad, redes de contactos, formación familiar o personal, etc. Como humano no es inmune a todo lo que lo rodea, y no debe serlo, porque la información necesaria para producir inteligencia está enterrada en el murmullo de desinformación que impide acceder al conocimiento. Como tal el analista debe formarse y desenvolverse en un espacio sobre estimulado, y ser consciente que existen “fábricas de realidades”, es decir entidades o grupos que luchan por posicionar su narrativa sobre la realidad  en un espacio geográfico específico. Va más allá del conflicto derecha vs izquierda, porque existen fenómenos no ideológicos que buscan posicionarse como verdades irrefutables con fines comerciales o criminales.

El otro asunto es que las fábricas de realidades traen consigo cajas de resonancia, que son comunidades físicas o virtuales donde se puede encontrar elementos de afirmación sobre casi cualquier cosa o idea. Basta con que alguien haga pública su creencia y está encuentre una comunidad receptora o afín, para que luego el círculo se vaya ampliando. El problema de las cajas  de resonancia es que no admiten el pensamiento crítico u objetivo, si alguno manifiesta dudas sobre la creencia madre, se acusa de infiltrado, de traidor, se expulsa, se ataca, se veta y se ataca en espacios para restar su credibilidad, y pueden ser tan ruidosas que incluso pueden incidir en la percepción de terceros.

En este punto, cabe explicar un tema en particular, la ignorancia estratégica no está vinculada a una clase social o un grupo político, es generalizada y afecta incluso a personas consideradas preparadas académicamente hablando, porque la ignorancia estratégica no es desconocer algo, sino creer en algo que no es cierto.

Por ejemplo: la respuesta inicial de estudiantes en las más prestigiosas universidades de Estados Unidos contra estudiantes judíos tras el estallido de la guerra de Israel a partir del ataque del 7 de octubre 2023 refleja en gran medida como la batalla por la realidad polariza incluso grupos considerados más preparados para abordar objetivamente los hechos, la información y comprender la naturaleza de un fenómeno altamente complejo.

A menudo, quienes asumen posturas radicales por situaciones o fenómenos complejos, no son ignorantes propiamente dicho, sino que ignoran varios elementos importantes de dicho fenómeno, que de conocerlos podría conducir a respuestas más moderadas. También es importante que la ignorancia tiene un peso significativo en los dos otros elementos del BANI: vivimos en sociedades frágiles o quebradizas y ansiosas, la ansiedad por ser, por aparentar, por aparecer siempre en el lado correcto del conflicto facilita que se asuman posturas radicales con mayor facilidad, provocadas por la emotividad.

La ignorancia como síntoma de una era

Hoy en día existe información que no es información, es decir que son conjuntos de datos apilados con la forma de coherencia. El modelo de comunicación de las redes sociales, donde los medios de comunicación han sucumbido, y que los gobernantes imitan más o menos bien, lleva a una narrativa  fragmentada, como si solo se leyeran listas de ideas, listas de cosas, listas de hechos, pero sin un enlace narrativo entre uno y otro. La  función del analista de inteligencia es hilar estás ideas aparentemente dispersas, pero hoy en día la velocidad con que se produce la información a partir de un hecho específico, con interpretaciones muy diversas, supera la capacidad de análisis de los humanos, y se busca auxilio en la máquina.

El auge de la IA trae consigo la promesa de la externalización de las funciones del cerebro y el sistema nervioso, abriendo la posibilidad a un procesamiento más amplio de información o incluso como afirman  algunos autores la conformación un sentido digital que junto a la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto nos permite aprehender la realidad, pero actualmente estoy aún es una posibilidad en un proceso de prueba y error,  e incluso cuando se alcance un alto nivel de confianza en la capacidad análitica artificial, se requerirá cambio cultural significativo, incluso una reforma educativa integral desde primaria hasta la Universidad. Mientras tanto la IA solo complementa procesos generales, facilita tareas y crea la ilusión del conocimiento instantáneo.

La función del analista de tejer hilos entre hechos para construir una trama o historia de la realidad, se complica con la sobreproducción informativa con IA (véase LinkedIn, X, o cualquier red social), entonces esos hilos en lugar de conectar claramente A con B, termina enredándose en un solo saco o categoría de análisis o peor aún aturden el cerebro, como se vio a inicios del 2025 con el  Brainrot Italiano, un  fenómeno de imágenes generadas por  ideas al azar de personas que tenían acceso a la inteligencia artificial y aburrimiento o embotamiento mental.. La tarea del analista no es entender memes, ni siquiera analizarlos, pero si evaluar  la posibilidad que un fenómeno como en Brainrot pueda ser utilizado por actores hostiles (como pasó con los fotos de internet,, Telegram, Roblox o Freefyre y otros que han sido utilizado por organizaciones criminales).

Por ejemplo: En el Profesor A. Dónda, Stanislaw Lem  explica que el fin del mundo se producirá por una sobreproducción informática, ya que en términos computacionales da lo mismo si es información real o no, si es útil o no, porque todo tiene un peso que va acumulando y tiene un impacto en los soportes. ¿Cuánta información inútil tiene en su móvil? ¿Cuánto tiempo gasta en entretenimiento?

Conclusiones

La producción de ignorancia estratégica es un asunto delicado para organizaciones que trabajan con información, porque, valga el juego de palabras, si se ignora que existe una industria orientada a crear ignorancia, puede que se afecten los procesos y resultados de los análisis, ya que no se trata solo de desconocer, sino de distinguir entre lo que es conocimiento y lo que no, y siempre existe el riesgo de caer en el conocimiento de realidades falsas. Cuando no se hace esa distinción se cae en la trampa de creer que se conoce algo, cuando en realidad se sigue ignorando el tema en específico.

La producción de ignorancia estratégica no es solo evitar el acceso a información o conocimiento, sino un deliberado, sistemático y metodológicamente sustentado falseamiento de la realidad, a través de datos que parecen reales (factoides) y que de no analizar de forma adecuada terminan convirtiéndose en bulos o falsas-verdades que condicionan la comprensión de la realidad. La producción estratégica de ignorancia puede incluso adoptar la forma reconocible y avalada del método científico, tal como lo demuestra los estudios de la industria tabacalera y del azúcar.

Las fábricas de ignorancia ya existen, como Papers Mill o fábricas de producción de estudios científicos, y por tanto, las organizaciones de inteligencia junto a la formación tradicional, deben dedicar particular atención al desarrollo de pensamiento crítico de los analistas, porque en la medida se transfieran más procesos mentales a máquinas como las IAs será fundamental cuestionar el conocimiento y la forma como se generó. La agnotología en el análisis de inteligencia hace  posible aseverar que el siguiente escenario de batalla será el de la realidad como una construcción de múltiples narrativas, tanto humanas como artificiales.

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