Manuel Javier Peñalver Casares. Es funcionario de carrera en la Administración General del Estado, Graduado en Derecho y Master en el ejercicio de la Abogacía y en Protección de Datos. Actualmente, realiza un programa de doctorado en Derecho y Ciencias Sociales en la Escuela Internacional de Doctorado de la UNED. También cuenta con formación superior en gestión integral de la seguridad. Su trabajo de investigación se dirige fundamentalmente a la historia del terrorismo, con especial atención al de la organización terrorista ETA, así como a la labor de inteligencia en el ámbito antiterrorista.
1. INTRODUCCIÓN Y MARCO METODOLÓGICO: LA NECESIDAD DE UN PLANEAMIENTO TRANSFORMADOR Y LA TRANSPOSICIÓN DEL MODELO SDR
El contexto geoestratégico global actual está marcado por la simultaneidad de retos. La competencia de grandes potencias, el aumento de conflictos territoriales de alta intensidad y la intensificación de las amenazas híbridas generan un entorno definido por la crisis multinivel y una incertidumbre estratégica sin precedentes. Por ello, la planificación de la Defensa no puede limitarse a la actualización burocrática de documentos, y requiere modificaciones estratégicas y organizacionales de calado respecto a etapas recientes.
En España, la doctrina de seguridad y defensa se articula principalmente a través de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), la Directiva de Defensa Nacional (DDN) y los ciclos de Planeamiento de la Defensa. Si bien estos documentos establecen el marco conceptual, se argumenta que el sistema carece de la capacidad de revisión externa e independiente y de la flexibilidad presupuestaria necesarias para adaptarse a la velocidad de los cambios estratégicos.
En el presente trabajo, se plantea la trasposición crítica de la Revisión Estratégica de Defensa (SDR) 2025 del Reino Unido[1] como un referente metodológico a la realidad española. El principal valor añadido de la SDR 2025 no reside sólo en sus conclusiones, sino en su propio método: la designación de un equipo externo e independiente, liderado por una figura de prestigio como Lord Robertson (ex Secretario General de la OTAN), rompe con la endogamia tradicional de las revisiones ministeriales y garantiza mayor realismo. España carece de un mecanismo equivalente ya que el planeamiento de la Defensa viene regulado en la Ley Orgánica 5/2005 de Defensa Nacional y se ejecuta a través de la Directiva de Defensa Nacional (DDN)[2].
El modelo británico, al designar a un equipo de expertos independientes siguiendo la línea australiana, busca garantizar la objetividad y la originalidad de la estrategia, rompiendo con la endogamia tradicional de las revisiones ministeriales. Su objetivo es explícito: determinar las funciones, capacidades y reformas requeridas para que la Defensa sea «factible y asequible» dentro de la senda de gasto del 2,6% del PIB[3].
La SDR reorienta su política de defensa hacia una postura de «NATO First» (OTAN Primero), modernización tecnológica acelerada y resiliencia social integral.El objetivo principal de este trabajo es examinar los principios rectores de dicho documento y proponer una metodología de transposición a la situación geoestratégica de España, considerando nuestro marco normativo actual. Se argumentará a favor de una evolución del modelo español hacia una mayor integración de capacidades, una agilización de los procesos de adquisición de material y una cultura de defensa más robusta, adaptando las lecciones británicas a las particularidades de nuestro Flanco Sur y nuestros compromisos con la Unión Europea.
2. EL CONTEXTO ESTRATÉGICO EN 2025
La Strategic Defence Review británica de 2025 representa una ruptura clara con la Integrated Review Refresh 2023 (IR23), que actualizó la estrategia de 2021 ante la invasión rusa de Ucrania, pero mantuvo un enfoque más amplio en seguridad, desarrollo y política exterior; en contraste, la SDR 2025 se centra exclusivamente en la defensa, con un carácter transformador y externo, respondiendo a la volatilidad del entorno global en los últimos meses.
La SDR 2025 no es un documento de continuidad, sino que rompe con la doctrina anterior y pretende una adaptación urgente ante un escenario de «volatilidad y profunda incertidumbre». Se desarrolla en un contexto marcado por la guerra (de desgaste) en Ucrania, la inestabilidad (creciente) en Oriente Medio y la competición de las potencias en el Indo-Pacífico.
Para el Reino Unido, esto implica el reconocimiento tácito de que la disuasión convencional ha fallado en Europa y la Defensa debe ser mejorada mediante una capacidad de combate creíble (warfighting readiness).
En el caso de España, el contexto estratégico es similar, aunque no lo son sus prioridades geográficas y sus capacidades estructurales. La Estrategia de Seguridad Nacional 2021 (ESN 21) ya identificaba un mundo en «cambio de era», caracterizado por la incertidumbre y las estrategias híbridas. Sin embargo, documentos doctrinales vigentes como la Directiva de Defensa Nacional 2020 (DDN 20) han quedado parcialmente sin vigencia por la velocidad de los acontecimientos recientes, especialmente la intensidad del conflicto convencional de alta intensidad y la revolución de los sistemas no tripulados y la inteligencia artificial en el campo de batalla, destacándose los siguientes desafíos geoestratégicos para España:
El imperativo geopolítico del Flanco Sur y la triple amenaza que presenta
En el caso de la estrategia para España se debe desplazar el foco del eje Indopacífico-Báltico hacia el Flanco Sur donde nos encontramos con un factor creciente de inestabilidad[4]. Esta región no representa la amenaza clásica, sino una triple amenaza híbrida que afecta la soberanía nacional, la estabilidad y la seguridad humana:
- El terrorismo yihadista y el crimen organizado: la expansión de grupos como el Daesh y Al Qaeda en el Sahel central y occidental genera un riesgo de desestabilización en el Magreb, facilitando la infiltración y el radicalismo en territorio español a través de vectores como la inmigración irregular. La lucha contra el terrorismo internacional requiere, por tanto, una capacidad de cooperación en inteligencia estratégica.
- Injerencia y competencia de grandes potencias: la presencia de actores extrarregionales, destacando la influencia creciente de Rusia a través de estructuras paramilitares como el Grupo Wagner en Mali, Libia y otros puntos estratégicos, busca debilitar la influencia occidental en la zona.
- Vulnerabilidad marítima y de infraestructuras: el control del Mediterráneo Occidental y el Estrecho de Gibraltar es fundamental en este flanco de nuestra defensa.
- Se debe considerar el riesgo de ataques a infraestructuras críticas (puertos, sistemas de
comunicación submarina, gaseoductos, etc.) y la necesidad de mantener capacidades de disuasión no convencional (ciberdisuasión y disuasión cognitiva e informativa).
La singularidad española: seguridad interior como capacidad de defensa estratégica
Un factor diferencial de la Defensa española es la necesidad de integrar la seguridad interior en la planificación de la misma, dada la amplia experiencia histórica en el terrorismo autóctono y los ataques de corte yihadista ocurridos en nuestra nación, por lo que estos factores se consideran relevantes en la gestión de amenazas al Estado.
La defensa nacional debe establecer un nexo conceptual y funcional entre las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). El conocimientooperativo adquirido por la Guardia Civil y la Policía Nacional en la inteligencia analítica contra el terrorismo, la gestión de crisis en las fronteras de Ceuta y Melilla y la neutralización de amenazas en entornos relacionados con las organizaciones criminales debe ser reconocido como una capacidad estratégica de Defensa.
Esta integración es fundamental para una “Doctrina de resiliencia nacional”, donde la lucha contra las amenazas híbridas (desinformación, ciberataques, polarización política) requiere una coordinación total entre la inteligencia civil, militar y policial.
3. ANÁLISIS: UK STRATEGIC DEFENCE REVIEW 2025
El concepto principal sobre el que se basa el documento británico es que las amenazas han evolucionado más rápido que las capacidades de defensa de las democracias occidentales, desgranando los siguientes factores:
3.1. El principio «NATO First»
El Reino Unido reconoce de forma explícita la limitación de recursos y la imposibilidad de cubrir todos los teatros de operaciones con la misma intensidad. Por tanto, prioriza su contribución a la OTAN en el área Euro-Atlántica, asumiendo un rol de liderazgo en la defensa del flanco norte y este de Europa. Esto implica subordinar otras proyecciones globales (Global Britain), tradicionalmente ligadas a su pasado colonial, a la necesidad existencial de garantizar la seguridad colectiva frente a la amenaza rusa y la contención en el Atlántico Norte.
3.2. La fuerza integrada y revolución tecnológica
El texto abandona la idea tradicional de «número de plataformas» (número de tanques, buques o aviones) para centrarse en la «letalidad integrada». Se propone una fuerza donde lo convencional se una a lo digital. Destaca la creación de una Digital Targeting Web (Red Digital de Objetivos) y el uso masivo de sistemas autónomos y no tripulados (drones), como lección aprendida en la guerra en Ucrania. Aboga por una adquisición de tecnología a «ritmo de guerra», dejando la burocracia de paz que caracteriza a los ministerios de defensa occidentales.
3.3. «Homeland Defence» y resiliencia social
El texto recupera el concepto de Defensa Nacional en su sentido clásico y territorial, pero actualizado. Se habla de un enfoque de «toda la sociedad» (whole-of-society), involucrando a la industria, la infraestructura crítica y la ciudadanía como parte activa de la disuasión.
Se pretende reconectar a la sociedad con sus Fuerzas Armadas, entendiendo que la resiliencia civil es la retaguardia necesaria para la disuasión militar.
La industria de defensa, no se considera únicamente un socio estratégico, sino parte del conglomerado defensivo. Se prioriza la soberanía en capacidades críticas y la agilidad en la cadena de suministro, reconociendo que la capacidad industrial y la innovación tecnológica son, en sí mismas, una capacidad militar disuasoria.
4.LA SITUACIÓN ESPAÑOLA A LA LUZ DEL MODELO BRITÁNICO
La adaptación del documento británico requiere en primer lugar contrastarlo con la realidad española ya citada.
4.1. Divergencias geopolíticas: el Eje Atlántico vs. el Eje Sur
Mientras el Reino Unido fija su interés en el Norte y el Este como su área de responsabilidad natural, la Estrategia de Seguridad Nacional 2021 española pone el énfasis en el Magreb, el Sahel y el Mediterráneo. Una transposición directa del «NATO First» británico no puede significar para España abandonar su responsabilidad como frontera sur de Europa y de la OTAN. España debe encontrar el equilibrio entre su compromiso OTAN en el Este (eFP en Letonia, Policía Aérea en el Báltico) con la necesidad diplomática y operativa de que la Alianza atienda los riesgos provenientes del Sur (terrorismo, estados fallidos, crimen organizado y flujos migratorios).
4.2. Cultura de Defensa y resiliencia
La Ley de Seguridad Nacional de 2015 establece en su artículo 5 la promoción de una «Cultura de Seguridad Nacional». Sin embargo, a diferencia del modelo británico del SDR 2025 que propone una movilización de reservas y una preparación civil explícita para escenarios de guerra, en España la cultura de defensa sigue siendo una asignatura pendiente en amplios sectores de la sociedad por diferentes motivos, entre los que se encuentra la voluntad legislativa[5].
El modelo británico de Homeland Defence es más explícito en la preparación para el conflicto de alta intensidad que el enfoque español actual, el cual, aunque integral, tiende a estar más orientado a la gestión de crisis, emergencias y catástrofes.
4.3. La industria y la adquisición
El SDR 2025 británico critica sus procesos de adquisición por lentos y burocráticos. En España, la situación es análoga. A pesar del anunciado recientemente impulso inversor (2% del PIB), los ciclos de adquisición siguen alargándose más de lo deseable. La Estrategia Industrial de Defensa española busca la autonomía estratégica, pero carece aún de la potencia necesaria en la adopción de tecnologías disruptivas (IA, computación cuántica, enjambres de drones) que el Reino Unido pretende implementar en plazos de meses a través de su nuevo modelo de adquisición segmentada.
5. PROPUESTA DE TRANSPOSICIÓN: HACIA UN NUEVO MODELO PARA ESPAÑA
La adaptación del documento británico a la realidad española debe ser adaptativa. Se proponen cinco ejes de actuación para una hipotética revisión estratégica española, basados en los principios del SDR británico pero ajustados a la realidad nacional.
5.1. Eje estratégico: sincronización OTAN y UE
El Reino Unido, tras el Brexit, ha volcado su estrategia en la OTAN, catalizada por EE.UU. España, como miembro de la UE, no puede adoptar un «NATO First» excluyente. La transposición adecuada sería un modelo de compromiso sincronizado.
Propuesta: España debería liderar, debido a su interés en el Flanco Sur, el desarrollo de la estrategia de la UE para asegurar que las capacidades europeas sean complementarias a la OTAN, evitando duplicidades, pero garantizando autonomía.
Esto implica que nuestras capacidades de proyección naval y nuestras fuerzas de despliegue rápido no solo sirvan para disuadir a Rusia en el Este, sino para estabilizar el Mediterráneo y el Sahel. Se debe aplicar el principio británico de «aliados y socios» para fortalecer las capacidades de los países del norte de África mediante diplomacia de defensa, conteniendo la amenaza antes de que llegue a territorio nacional.
5.2. Eje operativo: la «Fuerza Integrada 2035» española
El SDR británico propone una fuerza integrada multidominio y digitalizada. España ya avanza en esta dirección con el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) y el Mando del Espacio, pero la integración debe bajar al nivel táctico.
Propuesta: debemos adoptar el concepto británico de «letalidad sobre masa». Por el dimensionamiento de nuestras FAS, no podemos competir en número de efectivos, pero sí en eficacia tecnológica.
Se podría barajar la creación de una fuerza de experimentación y respuesta rápida conjunta (Tierra, Armada, Aire y Espacio, Ciber) que integre sistemas no tripulados (UAVs, USVs, UUVs) e IA en el nivel de pequeña unidad. Esto requiere modificar la Directiva de Defensa Nacional para priorizar la adquisición de «consumibles inteligentes» (drones baratos, numerosos y sacrificables) frente a la dependencia exclusiva de grandes plataformas caras y de difícil reposición.
5.3. Eje industrial: agilidad y soberanía tecnológica
El SDR 2025 propone una nueva relación con la industria basado en la agilidad para fabricar material bélico. España debe reformar su Ley de Contratos del Sector Público en lo referente a Defensa para permitir lo que los británicos llaman «Spiral Development» (desarrollo en espiral: comprar rápido, probar, mejorar, repetir). En este sentido, el gobierno británico ya ha anunciado un incremento adicional de £5bn en los dos próximos años —sumado a £2.2bn para 2025/26 y un fondo específico de £6bn para municiones y guerra electrónica—, demostrando que la revisión no es sólo una declaración de intenciones y que prioriza las actuaciones en la industrial.
Propuesta: crear métodos rápidos de adquisición para tecnologías de ciclo corto (software, drones, IA). Las Autoridades deben fomentar un sistema de startups de defensa y doble uso en España, financiadas a través de fondos europeos y nacionales, que permitan reducir la dependencia tecnológica externa en áreas críticas como la encriptación, la guerra electrónica y los métodos de posicionamiento. Esto se alinea con la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2019, que ya abogaba por la soberanía tecnológica.
5.4. Eje de resiliencia: «Defensa Total» a “la española”
El documento británico hace énfasis en la «Resiliencia Nacional» y la preparación civil. La Ley de Seguridad Nacional de 2015 ya provee el marco (Sistema de Seguridad Nacional), pero su activación en crisis recientes ha mostrado áreas de mejora en la coordinación y la movilización de recursos.
Transposición: implementar un modelo de reserva estratégica de talento. El SDR británico habla de permeabilidad entre civiles y militares. España debería crear una reserva voluntaria de expertos civiles en materias estratégicas como ciberseguridad, logística, sanidad, ingeniería o analistas de inteligencia que puedan ser movilizados de forma ágil bajo el mando del JEMAD, sin necesidad de una militarización completa, pero con un vínculo orgánico previo.
Protección de infraestructuras: siguiendo la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional 2024, España debe aplicar el enfoque británico de protección activa de cables submarinos y gaseoductos. Dada nuestra posición peninsular, somos un nodo muy importante en la conexión de datos y energía entre diferentes puntos del planeta. Proteger estos choke points digitales y energéticos debe ser una misión prioritaria de nuestras FAS.
5.5. Eje de capital humano: retención de talento y motivación
El SDR 2025 reconoce una crisis de reclutamiento en el Reino Unido. España comparte este problema, agravado por la pirámide demográfica, la problemática salarial y la escasez vocacional.
Propuesta: revisar el modelo de carrera militar y actualizar las pasarelas a las FCSE como recurso motivacional. También, sería conveniente mejorar la permeabilidad, permitiendo que el personal militar pase al sector privado y regrese (como propone el SDR) sin perder antigüedad, enriqueciendo a la administración con conocimientos del sector civil.
6. UN ESTUDIO DE CASO: LA AMENAZA HÍBRIDA Y EL TERRORISMO
Dada la relevancia para la seguridad interior de España, resulta pertinente observar cómo el SDR británico aborda la amenaza híbrida, vinculando la seguridad exterior con la interior (Secure at home, strong abroad).
España ha sufrido el terrorismo autóctono de ETA, GRAPO y otras organizaciones terroristas, además del yihadista. La Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2023 ya enfatizaba en la prevención y la lucha contra la radicalización. Sin embargo, la transposición del modelo británico sugiere una mayor integración de la inteligencia militar y de las capacidades de defensa en la seguridad interior cuando se trata de amenazas híbridas dirigidas por estados hostiles, los cuales pueden usar el terrorismo, la desinformación o la desestabilización social como proxy).
Se propone reforzar el CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado) mediante una mayor integración de capacidades de ciberdefensa militar (Mando Conjunto del Ciberespacio -MCCE-) y de análisis de inteligencia exterior. El objetivo es monitorizar campañas de desinformación y radicalización que tengan origen en servicios de inteligencia extranjeros hostiles.
El modelo británico nos muestra que la distinción entre «defensa» (exterior) y «seguridad» (interior) es cada vez más difusa en el ámbito de la guerra cognitiva y la desinformación. España debe adaptar sus estructuras para operar en esta zona gris con mayor eficacia, siempre bajo nuestro ordenamiento jurídico.
La gestión del caos demanda resiliencia estratégica, flexibilidad operativa y una comprensión ampliada de la seguridad, capaz de integrar el factor humano, la dimensión tecnológica y la construcción de legitimidad (DE MIGUEL SEBASTIÁN, 2015).
Esto es especialmente relevante en el análisis del entorno de grupos radicales (izquierda abertzale, ecologismo radical, extrema derecha supremacista, etc.) donde las narrativas pueden ser instrumentalizadas por actores externos para desestabilizar al Estado.
7. CONCLUSIONES
La UK Strategic Defence Review 2025 es un documento de realismo estratégico que asume que el «dividendo de la paz» ha terminado definitivamente. Para España, la transposición de este texto no implica copiar sus prioridades debido a las diferencias de toda índole que hemos señalado, sino tener en cuenta su urgencia y necesidad de transformación.
España debe aprovechar este impulso doctrinal aliado para:
- Actualizar su Directiva de Defensa Nacional, asumiendo el escenario de conflicto de alta intensidad como una posibilidad real y no teórica, y alineándola con la necesidad de disuasión creíble.
- Ejercer un liderazgo funcional en la OTAN y la UE, especializado en la proyección Sur y la seguridad marítima, aportando valor diferencial a la alianza.
- Reformar su modelo industrial y de adquisición, pasando de un modelo burocrático a uno de innovación ágil, esencial para mantener la soberanía tecnológica.
- Consolidar una Cultura de Seguridad Nacional (artículo 5 de la Ley de Seguridad Nacional) que entienda que la defensa no es solo responsabilidad de las Fuerzas Armadas, sino un esfuerzo integral del Estado y la sociedad (resiliencia nacional).
En definitiva, la SDR 2025 británica constituye un ejercicio de realismo estratégico que España no puede ignorar. No se trata de importar un modelo ajeno, sino de aprovechar su impulso transformador para superar las inercias internas que han caracterizado nuestro planeamiento defensivo en las últimas décadas. La creación de un Ejercicio de Planeamiento Estratégico de la Defensa (EPED) externo, independiente y ambicioso —al estilo británico o australiano— sería el instrumento idóneo para alinear capacidades, prioridades y recursos con la realidad de un entorno estratégico radicalmente hostil. Mediante una revisión de esta naturaleza España podrá consolidar su posición como potencia media relevante en el Flanco Sur europeo y garantizar su seguridad en el horizonte 2030-2040.
BIBLIOGRAFÍA:
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De Miguel Sebastián, J. (2/025). Una nueva dimensión de la asimetría del conflicto armado. (Documento de Opinión No.86/2025). Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).
https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/ieee/una-nueva-dimension-de-la-asimetria-del-conflicto-armado
Fernández Sola, N. (2022). OTAN, España y el Frente Sur: Análisis geopolítico tras cuarenta años de experiencia compartida (Documento de Análisis No. ART-2022-136328). Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).
Infobae. (Noticia de 27 de noviembre de 2025. “Reino Unido diseña un nuevo presupuesto de defensa: el 26% del gasto en aviones o buques para vigilar a Rusia y apoyar en misiones en Europa”.
Ministry of Defence. (2025). The Strategic Defence Review 2025: Making Britain safer – Secure at home, strong abroad. HM Government.
Quesada González, J. M. (2018). La IMEC y el reservismo. La Albolafia: Revista de Humanidades y Cultura, (14), 170-184.
[1] https://assets.publishing.service.gov.uk/media/683d89f181deb72cce2680a5/The_Strategic_Defence_Review_2025_-_Making_Britain_Safer_-_secure_at_home__strong_abroad.pdf (Consultado el 8 de diciembre de 2025).
[2] Colom, G. (2017). Una revisión del planeamiento de la defensa por capacidades en España (2005-16).
[3] https://www.infobae.com/espana/2025/11/27/reino-unido-disena-un-nuevo-presupuesto-de-defensa-el-26-del-gasto-en-aviones-o-buques-para-vigilar-a-rusia-y-apoyar-en-misiones-en-europa/ (Consultado 9 de diciembre de 2025).
[4] Fernández Sola, N. (2022). OTAN, España y el Frente Sur. Análisis geopolítico tras cuarenta años de experiencia compartida (No. ART-2022-136328).
[5] Quesada González, J. M. (2018). La IMEC y el reservismo. La Albolafia: Revista de Humanidades y Cultura, (14), 170-184.


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