Oswaldo Chomba Castro.  Perú . Analista de inteligencia en campos relacionados con la seguridad, el terrorismo y la seguridad física e Investigaciones corporativas y con conocimientos en materia de criminología corporativa y negociaciones criticas.

Graduado en la Marina de Guerra del Perú ,como Infante de Marina  y con Calificación de Inteligencia en Guerra No convencional . Formado como  Analista de Inteligencia en la Escuela de Postgrado del Centro de altos estudios Nacionales CAEN. Veterano de la Pacificación nacional y conflictos externos.

Apasionado por las diferentes ciencias de la Historia de la Inteligencia estratégica y militar. Así como al estudio de la seguridad ciudadana y corporativa. 


INTRODUCCION

E S C E N A R I O S

El día que Hezbollah humilló a los Marines en Beirut dos de los jefes de Hezbollah eliminados por las Fuerzas de Defensa de Israel en el Líbano en las últimas semanas estaban señalados entre los responsables del atentado que mató cientos de marines en Beirut en 1983. Estados Unidos ofrecía millones de dólares por su captura o muerte.

S I T U A C I O N

En la escalada del enfrentamiento con Hezbollah, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) prácticamente descabezaron a la dirigencia del grupo islamista, incluyendo a dos líderes señalados entre los responsables del domingo negro de los Marines estadounidenses en 1983 en Beirut.

L I D E R E S T E R R O R I S T A S

Uno de ellos era Ibrahim Aqil, jefe de la fuerza Radwan, la unidad de operaciones especiales de Hezbollah: fue alcanzado el 20 de setiembre del 2024 por un «ataque preciso» de la Fuerza Aérea de Israel contra su escondite en Dahieh, un suburbio de la capital libanesa.

El otro era el temible Fuad Shukr, uno de los máximos líderes militares de Hezbollah y considerado brazo derecho de su líder, Hassan Nasrallah.

Shukr, a quien se señaló responsable de la muerte de doce niños drusos en el norte de Israel por la explosión de un cohete lanzado por Hezbollah desde el sur del Líbano, murió también bajo el fuego de la aviación militar israelí el 30 de julio del 2024 en la misma zona de Beirut.

Ambos tenían una larga historia con Hezbollah, tan antigua que se remontaba a los orígenes de esta violenta organización chiita patrocinada por el régimen autocrático de Teherán.
Y, dentro de esa historia, compartían la presunta participación en los ataques del 23 de octubre de 1983, el domingo negro en que dos atacantes suicidas cargados con enormes cargas de explosivos en sus camionetas hicieron saltar por los aires el cuartel de los Marines en Beirut y la base de los paracaidistas franceses en el Líbano.

Antes, la embajada de EE. UU. en Beirut

Aqil (nacido en 1958, 1961 o 1962), señalaron las investigaciones de losservicios de inteligencia, fue un «miembro principal» de la célula terroristaque organizó el doble atentado, en el que murieron 241 militares de Estados Unidos, cincuenta y ocho de Francia y doce civiles.También era buscado por su participación en la voladura de la embajada de Estados Unidos en la capital libanesa el 18 de abril de 1983, pocas semanas antes del ataque contra los Marines y que causó la muerte de sesenta y tres personas, incluyendo diecisiete estadounidenses.

Un recuento de bajas no visto desde Vietnam

Cuando el conductor suicida aceleró su camioneta Mercedes amarilla hacia el cuartel, «el único perímetro defensivo exterior» al que se enfrentó fue un alambre de púas de algo más de un metro de altura, añadió el informe citando un libro del investigador Patrick Sloyan. El impacto causó un desastre de enormes proporciones, el recuento de muertos más grande en un solo día para el Cuerpo de Marines desde la batalla de Iwo Jima en la Segunda Guerra Mundial. Y la peor cifra de bajas en un solo día para las Fuerzas Armadas estadounidenses desde el primer día de la Ofensiva del Tet en la Guerra de Vietnam.


Las imágenes despachadas por los reporteros gráficos a las redacciones de diarios de todo el mundo hablaban solas: donde estaban las barracas solo había tierra arrasada. Cuerpos de soldados muertos y heridos deambulando
por doquier. Aunque pasaron más de cuarenta años, el trauma no deja dormir a los sobrevivientes. Después de que se informó la muerte de Aqil, el Washington Post, un diario al que no se puede señalar como pro-israelí, compartió un título esclarecedor.

Con ese marco, los marines, que estaban alojados en un terreno bajo cerca del aeropuerto de Beirut, eran blancos fáciles para el fuego chiita desde las montañas cercanas, pero no esperaban la irrupción de la camioneta cargada con explosivos.


Un relato de los hechos publicado por el portal Marine Corps Times afirma que los militares estadounidenses no contaban siquiera con información de inteligencia que les indicara la posibilidad de un ataque tan audaz y mortífero.

Conclusiones

El atentado contra los cuarteles en Beirut en 1983 fue un ataque terrorista que tuvo lugar en la mañana del domingo 23 de octubre de 1983, cuando dos camiones bomba impactaron en sendos edificios en Beirut, capital del Líbano, que albergaban a militares estadounidenses y franceses de la Fuerza Multinacional en el Líbano.

Una operación militar de mantenimiento de la paz durante la guerra civil libanesa. El ataque mató a 307 personas: 241 militares estadounidenses y 58 franceses, además de seis civiles y los dos atacantes suicidas.

Alrededor de las 06:22 del 23 de octubre de 1983, un camión Mercedes-Benz amarillo de 19 toneladas con plataforma de estaca se dirigió al aeropuerto internacional de Beirut. El 1.er Batallón 8.º de Infantería de Marina (BLT), comandado por el teniente coronel Larry Gerlach, era un elemento subordinado de la 24.ª MAU.
El camión no era el camión cisterna que esperaban, sino un camión secuestrado que transportaba explosivos.
El conductor giró su camión hacia un camino de acceso que conducía al complejo. Rodeó el estacionamiento y aceleró para atravesar una barrera de alambre de púas de 5 pies (1,5 m) de altura que separaba el estacionamiento del edificio.

El alambre estalló «como si alguien caminara sobre ramitas».Luego, el camión pasó entre dos puestos de vigilancia y atravesó una puerta abierta para vehículos en la cerca de alambre del perímetro, se estrelló contra una caseta de guardia frente al edificio y contra el vestíbulo del edificio que servía como cuartel para el 1.er Batallón 8.º de Infantería de Marina (BLT). Los centinelas en la puerta estaban operando bajo las reglas de combate, lo que hacía muy difícil responder rápidamente al ataque. El día del atentado se ordenó a los centinelas que mantuvieran un cargador insertado en su arma, el cerrojo cerrado, el arma en la caja fuerte y sin balas en la recámara. Solo un centinela, LCpl Eddie DiFranco, pudo cargar su arma. Sin embargo, para ese momento el camión ya estaba estrellándose contra la entrada del edificio.

El atacante suicida, un ciudadano iraní llamado Ismail Ascari,detonó una carga de explosivos estimada con posterioridad en unos 9.525 kilogramos (21.000 libras) de TNT. La fuerza de la explosión derrumbó el edificio de cuatro pisos y lo dejó reducido a escombros, matando por aplastamiento a 241 militares estadounidenses.

Según Eric Hammel en su historia de la fuerza de desembarco de la Marina de los Estados Unidos:

La fuerza de la explosión levantó inicialmente toda la estructura de cuatro pisos, cortando las bases de las columnas de soporte de hormigón, cada una de las cuales medía quince pies de circunferencia y estaba reforzada por numerosas varillas de acero de una pulgada y tres cuartos. A continuación, el edificio se desplomó sobre sí mismo. Una enorme onda expansiva y una bola de gas en llamas fueron lanzadas en todas direcciones.

El mecanismo explosivo era un dispositivo mejorado con gas que consistía en butano comprimido en botes, empleados junto con tetranitrato de pentaeritritol (PETN) para crear un explosivo de combustible y aire. La bomba se había transportado sobre una capa de hormigón cubierta con una losa de mármol, con el objetivo de dirigir la explosión hacia arriba.

A pesar de la falta de sofisticación y la amplia disponibilidad de sus componentes, el dispositivo mejorado con gas demostró ser un arma letal. Estos dispositivos eran similares a las armas termobáricas o de combustible-aire, lo que explica la gran explosión y el daño ocasionado. Una investigación forense posterior, realizada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), determinó que la bomba era tan poderosa que probablemente habría derribado el edificio incluso si los centinelas hubieran logrado detener el camión entre la puerta y el edificio.

El atentado con bomba contra un cuartel de marines estadounidenses en Beirut, en 1983, marcó el inicio de la «guerra contra el terrorismo» por parte de Estados Unidos, que lanzó advertencias a Irán y al grupo Hezbolá.

«Hace exactamente 42 años, Estados Unidos fue empujado a una guerra contra un enemigo como el que nunca había enfrentado».

«El atentado contra los cuarteles en Beirut fue el primer disparo en una guerra en la que seguimos desde entonces: la guerra mundial contra el terrorismo».

Recordamos la presencia de soldados estadounidenses en el Líbano, Libia, Nigeria, Afganistán, Irak «y muchos otros campos de batalla en el medio».

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