Fernando J. Pérez. Granadino. Analista y asesor estratégico de inteligencia en campos relacionados con la geopolítica, el terrorismo y la seguridad y con conocimientos en materia de campañas de comunicación estratégica y temática audiovisual (cortometrajes, marketing, spots, branding). Graduado en Ingeniería Química por la UGR, con Máster en Energías Renovables, Cambio Climático y Desarrollo Sostenible por la USC y con experiencia en el sector de la energía fotovoltáica.
Apasionado por las diferentes interrelaciones en el tablero geopolítico y el desarrollo tecnológico y sociopolítico.
1. Introducción
Este informe de inteligencia estratégica analiza la complejidad de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos a fecha de 2025, marcadas por una aparente cooperación diplomática y económica que contrasta con tensiones contínuas de carácter territorial, migratorio y geopolítico.
La idea principal de este análisis es comprobar que, pese a los discursos oficiales sobre «el mejor momento histórico» de las relaciones, Marruecos mantiene una estrategia continuada de presión hacia España en diversos ámbitos; manifiestándose a través de la instrumentalización de flujos migratorios, reclamaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla y expansión de sus áreas marítimas sobre Canarias y un progresivo incremento de su capacidad militar y diplomática con apoyo de otras potencias.
El objetivo de este informe es identificar las vulnerabilidades estratégicas para España en dicha relación y el posible desarrollo de escenarios a medio plazo.
2. Ideas clave
La relación bilateral se caracteriza por una asimetría estratégica donde la primera adopta una postura reactiva frente a una política marroquí proactiva y de presión calculada.
Marruecos utiliza estratégicamente la migración, las relaciones económicas y sus alianzas internacionales para obtener concesiones políticas y crear presión.
La modernización de las capacidades militares y económicas marroquíes genera un desequilibrio en el balance de fuerzas regionales, con especial peligro para Ceuta y Melilla.
La cooperación económica y energética presenta oportunidades de desarrollo conjunto, pero también riesgos de interdependencia y competencia directa en sectores estratégicos.
España carece de una estrategia coherente a largo plazo hacia Marruecos.
3. Desarrollo – Análisis
3.1 Marco geopolítico actual del norte de África y el sur de Europa
El Mediterráneo Occidental se ha convertido en un espacio complejo donde se alinean intereses de potencias globales para consolidar su orden mundial. El retroceso estadounidense en zonas de África ha abierto paso a una mayor influencia de actores como China y Rusia, mientras que el regreso de Donald Trump ha reforzado el apoyo estadounidense a Marruecos, especialmente en relación con el Sáhara Occidental.
La situación energética global ha redoblado el interés europeo por el norte de África como proveedor alternativo, con Marruecos emergiendo como actor clave en la transición energética. Al mismo tiempo, la creciente inestabilidad en el Sahel ha convertido al Magreb en una zona de contención para Europa ante amenazas como el terrorismo, el crimen organizado y la inmigración ilegal.
A esto se suma el debilitamiento de los lazos internos de la Unión Europea, con divisiones entre Estados miembros, agravadas por el auge de partidos alternativos. En este escenario, el Estrecho de Gibraltar adquiere un valor geopolítico crítico, no solo como ruta comercial imprescindible y por la que transitan más de 100.000 buques al año; sino como frontera sur de Europa y punto clave en la gestión de los flujos migratorios.
Intereses geoestratégicos de Marruecos en la región
La estrategia marroquí se fundamenta en torno a varios ejes para afianzarse como potencia regional dominante:
Proyección hacia el Mediterráneo Occidental, con una clara visión de influencia marítima que incluye la delimitación unilateral de sus aguas territoriales (realizada en 2020) y el desarrollo de su Marina Real, con la adquisición de fragatas y corbetas.
Posicionamiento como Hub energético regional, con ambiciosos proyectos de energías renovables mediantw programas masivos de parques solares y eólicos tanto para consumo interno como exportación de electricidad e hidrógeno verde hacia Europa.
Hegemonía frente a Argelia, su principal competidor y con quien mantiene una rivalidad histórica intensificada en los últimos años por la cuestión saharaui, el cierre del gasoducto Magreb-Europa y la carrera armamentística.
El papel de España en el Mediterráneo occidental
España mantiene una posición geopolítica compleja basada en contradicciones estratégicas que debilitan su capacidad de maniobra regional:
Su condición de frontera sur de la Unión Europea le otorga una responsabilidad crítica en el control migratorio y la seguridad, pero también la hace vulnerable a las presiones que Marruecos puede utilizar como instrumento de negociación.
La defensa de los territorios de soberanía española (Ceuta, Melilla, islas y peñones) son una prioridad estratégica incuestionable, pero con limitaciones derivadas de su ambigua cobertura bajo el paraguas de la OTAN debido a la interpretación restrictiva del Artículo 6 del Tratado de Washington.
Sus intereses económicos en Marruecos (con más de 700 empresas españolas operando en el país magrebí y un intercambio comercial que supera los 22.500 millones de euros en 2025) generan una interdependencia que Rabat utiliza como palanca de presión para el sistema socioeconómico español.
3.2. Conflictos territoriales y diplomáticos
3.2.1. Instrumentalización de flujos migratorios
Este punto es uno de los instrumentos de presión más efectivos y visibles de la estrategia marroquí hacia España. En 2025, este patrón se mantiene con variaciones tácticas:
UJso selectivo de la presión migratoria. Calibrar los flujos migratorios como respuesta a decisiones políticas españolas. Según datos oficiales, en 2024 las autoridades marroquíes frustraron 78.685 intentos de emigración irregular.
El Ministerio del Interior marroquí cifró en 14 los intentos de entrada masiva a Ceuta y Melilla durante 2024, con una localización temporal que coincide con periodos de negociación o tensión entre ambos países.
Propaganda a la carta. Rabat presenta simultáneamente dos narrativas contradictorias: hacia Europa se posiciona como «socio imprescindible» en la contención migratoria (solicitando fondos adicionales para este fin), mientras que internamente cultiva la imagen de protector de los derechos de los migrantes frente a la «Europa fortaleza».
Infiltración de elementos de inteligencia. Diversos periódicos y analistas indican que entre los flujos migratorios y en otros eventos se habrían podido detectar posibles agentes marroquíes cuya misión debe incluir recopilar información sobre dispositivos de seguridad españoles y establecer redes de influencia en territorio español.
Esta estrategia ha demostrado ser altamente efectiva para Marruecos, logrando concesiones políticas significativas de España y la UE. La Unión Europea ha multiplicado su apoyo financiero a Marruecos en esta materia, alcanzando los 500 millones de euros para el periodo 2023-2027.
3.2.2. Tensiones por el Sáhara Occidental y el reconocimiento internacional
Este conflicto continúa siendo uno de los principales puntos de fricción en las relaciones entre ambos países. Al reconocimiento estadounidense de 2020 y el giro español, otros países europeos como Francia y Alemania han matizado sus posiciones tradicionales para alinearse parcialmente, aunque sin llegar al reconocimiento explícito de soberanía:
Marruecos ha intensificado su control efectivo sobre el territorio a través de grandes inversiones en infraestructuras (la carretera Tiznit-Dakhla en 2024), el desarrollo de proyectos energéticos estratégicos (como el megaproyecto de hidrógeno verde en el Sáhara) y la política de asentamientos y control administrativo completo en el Sáhara.
Tensiones con Argelia. El apoyo español a la posición marroquí ha deteriorado gravemente las relaciones con Argelia, principal respaldo del Frente Polisario. La suspensión por parte de Argelia del Tratado de Amistad con España en 2022 sigue vigente en 2025, con repercusiones en el suministro energético y el comercio bilateral.
3.2.3.Cuestiones territoriales y militares: Ceuta, Melilla y aguas jurisdiccionales
La soberanía española sobre Ceuta, Melilla y los peñones e islas del norte de África continúa siendo objeto de cuestionamiento por parte de Marruecos, que ha desplegado estrategias de presión cada vez más sofisticadas en distintos ámbitos. Un informe publicado en marzo de 2025 por un centro de pensamiento marroquí sugería un enfoque más proactivo por parte de Rabat respecto a Ceuta y Melilla, aludiendo a su intención de “recuperar” lo que consideran territorios históricos.
Esta ofensiva no se limita a lo militar, sino que combina presiones económicas, diplomáticas, culturales y simbólicas. La apertura de las aduanas de Ceuta y Melilla en 2025 no logró reactivar el comercio debido a restricciones impuestas unilateralmente por Marruecos, al tiempo que Rabat potencia infraestructuras alternativas como el puerto Tanger Med II y la zona franca de Fnideq. Paralelamente, se ha producido un claro refuerzo militar en el entorno de ambas ciudades:
Modernización de la base naval de M’diq, a solo 40 km de Ceuta.
Ampliación de la base aérea de Tetuán con capacidad para aeronaves de combate F-16.
Despliegue de unidades de defensa costera equipadas con misiles antibuque cerca de ambas ciudades.
Este contexto se ve agravado por la ambigüedad jurídica en torno al Artículo 6 del Tratado de Washington, que no menciona expresamente los territorios españoles en África; lo que deja sin garantías formales su inclusión en el artículo 5 sobre defensa colectiva. Aunque el secretario general de la Alianza ha declarado que “España puede contar con la solidaridad de la OTAN”, la incertidumbre persiste.
Junto a estas amenazas externas, España enfrenta vulnerabilidades estratégicas internas que podrían ser explotadas en contextos de crisis. Ceuta y Melilla, al carecer de conexión terrestre con la península, dependen totalmente de líneas de suministro marítimas y aéreas vulnerables en caso de bloqueo o conflicto. Aunque España ha mejorado notablemente la vigilancia fronteriza y el despliegue de capacidades de respuesta rápida, persisten importantes carencias en áreas como la autonomía energética, la ciberdefensa o la resiliencia social frente a amenazas híbridas, lo que limita su capacidad de reacción ante una escalada multifactorial.
También se ha intensificado la presión cultural e identitaria mediante programas educativos, religiosos y culturales promovidos desde Rabat y apoyados por representantes locales, en un intento de desgastar progresivamente la legitimidad de la presencia española y reforzar la narrativa de que esta soberanía es anómala o transitoria. Además, la compleja composición social de ambas ciudades, con alto porcentaje de población de origen magrebí y confesión musulmana, puede ser instrumentalizada mediante discursos identitarios. La sociedad española, por su parte, ha mostrado sensibilidad ante campañas de desinformación vinculadas a Marruecos, que han generado alarma social y percepción de amenaza.
En el ámbito económico, se observa una creciente asimetría en sectores clave, con Marruecos ganando protagonismo y capacidad de influencia. A esto se suma el desarrollo acelerado de sus capacidades cibernéticas que plantea un riesgo potencial para infraestructuras críticas españolas, especialmente en zonas cercanas al territorio marroquí.
3.2.4.Uso del chantaje diplomático y presión política
Marruecos ha perfeccionado una diplomacia transaccional basada en la lógica de “concesiones a cambio de normalidad”. Cada gesto de cooperación se presenta como una cesión que debe ser recompensada por parte de España, generando una relación asimétrica y condicionada. Esta dinámica se complementa con la creación deliberada de crisis diplomáticas.
En el plano internacional, Rabat instrumentaliza foros multilaterales como la Unión Africana o la Liga Árabe para legitimar sus posturas en conflictos bilaterales, logrando resoluciones favorables. Al mismo tiempo, desarrolla una estrategia de lawfare, utilizando tribunales europeos (como el TJUE) para cuestionar acuerdos comerciales. Paralelamente, Marruecos ha intensificado sus campañas de influencia en España y Europa. Esto incluye la financiación indirecta de medios afines, operaciones coordinadas en redes sociales, activación de redes de lobby en ámbitos políticos y empresariales, y el uso estratégico de la diáspora marroquí como herramienta de presión blanda.
3.3. Seguridad y Defensa
3.3.1.Capacidad militar de Marruecos, actualizada a 2025
Marruecos está modernizando de forma rápida su grueso militar, consolidándose como una potencia regional y alterando el equilibrio de fuerzas en el Magreb:
Según GlobalFirepower 2025, Marruecos ocupa el puesto 59 entre 145 ejércitos, con un presupuesto de defensa de 12.300 millones de euros, un 7,25% más que en 2024.
Sus Fuerzas Armadas Reales cuentan con Con cerca de 195.000 efectivos activos y 150.000 reservistas, las Fuerzas Armadas Reales marroquíes duplican en tamaño a las españolas, lo que genera un claro desbalance numérico pese a las ventajas tecnológicas de España. Las adquisiciones clave incluyen:
Cazas F-16 Viper y modernización con capacidades electrónicas avanzadas.
Drones de combate como el Bayraktar TB2 turco y el IAI Heron israelí.
Refuerzo antiaéreo con 600 misiles Stinger FIM-92K autorizados por EE.UU. en 2025 (825 millones de dólares), además de sistemas de medio y largo alcance.
Expansión naval con nuevas fragatas FREMM italianas, patrulleras rápidas e infraestructuras en el Mediterráneo y Atlántico.
Mejora terrestre con carros Abrams M1A1SA, blindados VAB Mark 3 y 24 helicópteros de ataque AH-64E Apache.
En el ámbito industrial, Marruecos impulsa una base de defensa nacional mediante Joint ventures con fabricantes internacionales para producción y mantenimiento local, avances en ciberseguridad y guerra electrónica con apoyo de EE.UU. e Israel y una mejora del I+D para drones, buscando autonomía tecnológica.
3.3.2.Presencia militar española en Ceuta, Melilla y Canarias
España mantiene un despliegue militar permanente en Ceuta y Melilla, con unos 3.200 efectivos en la primera y 3.000 en la segunda. Ambas cuentan con sistemas de artillería y defensas costeras, aunque limitados frente a amenazas aéreas avanzadas.
En Canarias, la Base Naval de Las Palmas ha sido modernizada para operar patrulleros de altura y, ocasionalmente, buques mayores. La Base Aérea de Gando aloja de forma permanente aviones EF-2000 Typhoon, preparados para ser reforzados con rapidez.
La estrategia española se basa en la capacidad de proyectar fuerzas desde la península. Ejercicios como Eagle Eye y African Lion han probado la rapidez de despliegue de la Fuerza de Acción Rápida, que puede llegar a Ceuta y Melilla en menos de 48 horas, siempre que se mantenga el control del Estrecho de Gibraltar.
El sistema de vigilancia SIVE ha sido actualizado con tecnología avanzada y complementado con drones operativos. Además, en 2024 se inauguró un Centro de Operaciones Conjuntas en Ceuta con capacidad de mando y control integrado.
En el ámbito de la OTAN, España ha logrado cierta inclusión en la planificación aliada. Ejercicios como Steadfast Defender 2025 ya contemplan escenarios en el flanco sur. Sin embargo, las bases de Rota y Morón no están directamente ligadas a esa defensa.
A pesar de estos recursos, persisten vulnerabilidades derivadas del aislamiento geográfico, la superioridad numérica marroquí en la región y las limitaciones logísticas para sostener un conflicto prolongado. Expertos coinciden en que las fuerzas desplegadas podrían contener incursiones convencionales limitadas, pero se verían comprometidas ante operaciones de mayor escala o escenarios de guerra híbrida.
3.3.3. ¿Una nueva Marcha Verde? Presiones no convencionales.
Diversos indicios apuntan a que Marruecos podría estar explorando estrategias de presión no violenta sobre Ceuta y Melilla, inspiradas en la Marcha Verde de 1975 pero adaptadas. Documentos estratégicos marroquíes han planteado escenarios de “recuperación pacífica” de ambos territorios. Estas ideas se apoyan en capacidades ya demostradas, como la movilización social masiva vista en mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas cruzaron a Ceuta, en lo que ha sido interpretado como un ensayo limitado con fines tácticos. Diferentes fuentes, así como opiniones de altos cargos del Ejército español apuntan a posibles tareas de reconocimiento y planificación específicas por parte marroquí. Paralelamente, se ha intensificado la difusión de narrativas sobre la «marroquinidad» de Ceuta y Melilla dentro de los propios territorios.
El contexto internacional también juega un papel clave. El Mundial de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal, podría ser utilizado para proyectar una imagen de cooperación y reducir las alertas sobre posibles acciones futuras. Por otro lado se abrió la idea de que lobbies marroquís se daban justo después de 2030 para iniciar operaciones de subversión por parte de los musulmanes de Ceuta y Melilla.
Es importante señalar que no existen evidencias concluyentes de planes operativos inminentes, sino más bien indicios de un desarrollo conceptual y gradual que podrían materializarse en escenarios futuros si las condiciones geopolíticas se consideraran favorables. La estrategia marroquí parece priorizar la presión multidimensional y de subversión propia para no generar respuestas adversas de la comunidad internacional.
3.4. Alineamientos Geopolíticos
3.4.1. La alianza tripartita de Marruecos
En 2025, la alianza entre Marruecos, EE.UU. e Israel se ha afianzado como un eje geopolítico clave en el norte de África, con implicaciones directas para España y el equilibrio regional.
La designación de Marruecos como «aliado preferente no-OTAN» ha facilitado un fuerte aumento en transferencias de armamento y colaboración en inteligencia. La venta reciente de 600 misiles Stinger y ejercicios conjuntos como African Lion 2025 (con participación israelí) reflejan el alto nivel de cooperación militar bilateral. Desde los Acuerdos de Abraham (2020), las relaciones se han convertido en una asociación. Rabat alberga una misión militar israelí permanente y recibe tecnología avanzada en vigilancia, ciberseguridad y drones. También se desarrollan proyectos conjuntos en agricultura, gestión hídrica y energías renovables y se perfila la creación de un fondo Marruecos–EE.UU.–Israel para financiar proyectos estratégicos.
Esto ha tensado las relaciones con Argelia y ha dotado a Marruecos de capacidades avanzadas que podrían emplearse en escenarios sensibles, pero representa uno de los desarrollos geopolíticos más significativos para España, alterando el contexto estratégico en el que puede operar, modificando los cálculos de seguridad y temiendo deber enfrentar a EE.UU. e Israel en diferentes contextos diplomáticos.
3.4.2. Posiciones internacionales. ¿Está la balanza económica decantada hacia Marruecos?
La UE mantiene una posición ambigua y fragmentada frente a las tensiones entre España y Marruecos, marcada por divisiones internas. Mientras el bloque mediterráneo (España, Italia, Grecia) enfatiza la seguridad y migración, el eje franco-alemán prioriza la estabilidad económica. Los países del Este, poco implicados, solo muestran interés cuando se trata de flujos migratorios. Dicha posición se está viendo cada vez más afectada por los intereses económicos predominantes. El comercio UE–Marruecos superó los 45.000 millones de euros en 2024, con fuerte presencia en sectores estratégicos; generando un lobby pro-marroquí dentro de la UE. A su vez, dicha ambigüedad OTAN beneficia a Marruecos en escenarios de presión limitada y obligando a España a mantener capacidades defensivas muy selectivas y de bajo perfil. También complica la planificación militar a largo plazo. Además, se ha reforzado la cooperación con Marruecos en vigilancia marítima y ciberdefensa, con mensajes más claros de apoyo de socios como EE.UU. y Reino Unido, deslegitimandocada vez más al supuesto socio preferente, España. A su vez, diferentes estados miembros como Polonia, Hungría o Eslovaquia mantienen posturas ambiguas, ya que se oponen a priorizar el sur en la política de vecindad de la UE, pero refuerzan vínculos comerciales con Marruecos.
Por su parte, desde la adhesión de China a la Iniciativa de la Franja y la Ruta en 2022, Marruecos ha fortalecido su relación con China mediante inversiones en infraestructuras clave como Tánger Med y cooperación tecnológica en sectores como 5G, energía verde y transporte. Esta alianza refuerza la autonomía estratégica frente a España.
Respecto a Rusia, aunque centrada en Argelia, ha incrementado su implicación en Marruecos con visitas diplomáticas de alto nivel, acuerdos energéticos (Gazprom–ONHYM) y campañas a través de medios como RT y Sputnik.
3.5. Lobby político y la diáspora marroquí
La presencia del lobby marroquí en instituciones supranacionales se ha intensificado notablemente su actividad de influencia en el ámbito político europeo. Esta estrategia se articula en torno a una red con los siguientes componentes:
Influencia en el Parlamento Europeo con maniobras para condicionar resoluciones y posicionamientos.
Financiación de think tanks y fundaciones que promueven narrativas favorables a Rabat en foros académicos y mediáticos y contratación de empresas de relaciones públicas dedicadas a mejorar la imagen internacional de Marruecos.
Captación de ex responsables políticos europeos, incluidos españoles, como asesores o consultores estratégicos.
Uno de los casos más destacados en 2025 fue la polémica surgida en medios españoles bajo el titular “Tenemos un lobby marroquí en España”, que puso de relieve las crecientes preocupaciones sobre la capacidad de Marruecos para influir en decisiones clave a nivel institucional y político.
En 2025, la comunidad marroquí se ha convertido en la principal fuerza laboral extranjera en España, con más de 343.000 afiliados a la Seguridad Social. Este colectivo desempeña un papel central en la estrategia de proyección de poder blando de Rabat, que ejerce un control activo sobre su diáspora, al tiempo que vigila la actividad de la disidencia política. Además, esta comunidad reproduce en gran medida estructuras sociales tradicionales. La participación femenina en el mercado laboral sigue siendo baja (solo un 26% de los afiliados son mujeres).
3.6. Escenarios estratégicos de evolución hispano-marroquí
ESCENARIO 1. TENSIÓN CONTROLADA Y PRESIÓN INTERMITENTE
Descripción: Episodios cíclicos de tensión, con instrumentos híbridos de presión estratégica.
Acciones y consecuencias:
Crisis diplomáticas cíclicas provocadas para renegociar posiciones o forzar concesiones.
Uso instrumental de flujos migratorios. Hostigamiento indirecto a través de trabas comerciales, administrativas y campañas informativas.
España responde mediante diplomacia parcialmente reactiva, concesiones constantes que no amenacen su Seguridad Nacional y refuerzo limitado de su disuasión.
La UE no sanciona comportamientos desestabilizadores y Marruecos se convierte en socio importante de las asociaciones europeas, degradando el poder de España.
Probabilidad: Probable-Altamente probable → Escenario base, compatible con patrones históricos de la relación bilateral.
ESCENARIO 2. CONTENCIÓN Y NORMALIZACIÓN GRADUAL
Descripción: Se consolida la dinámica de estabilización bilateral asimétrica sin alteraciones profundas. Estabilidad a medio plazo.
Acciones y consecuencias:
Mantenimiento del statu quo territorial en Ceuta y Melilla y Canarias, con reconocimiento por parte de Marruecos, pero sin acciones concretas.
Reforzamiento de la cooperación en seguridad, antiterrorismo y control migratorio. Aumento del comercio bilateral y de las inversiones cruzadas.
España mantiene el apoyo político al plan marroquí para el Sáhara Occidental, mayor presencia de los lobbies musulmanes en dichos territorios y mayor inversión en Marruecos.
Probabilidad: Poco probable- Posibilidad realista → Coherente según posible evolución mediante acuerdos multilaterales e incentivos de ambas partes, con mediación de EE.UU.
ESCENARIO 3. ESCALADA Y CONFLICTO
Descripción: Ruptura gradual de la contención con pasos coercitivos, generando una crisis de seguridad regional y con posible detonante bélico como respuesta.
Acciones y consecuencias:
Movilización masiva de civiles en Ceuta o Melilla y ocupación simbólica o armada de islotes o peñones como medida de presión territorial. Posible comienzo de subversión.
Imposición de restricciones comerciales, cierre de fronteras y Estado de Sitio.
Riesgo de choque entre fuerzas en zonas sensibles dentro de los territorios y posible respuesta de Marruecos para ‘defender a su población’.
Reacción europea dividida sin respuesta inmediata de defensa colectiva. Choques diplomáticos con EE.UU. e Israel.
España enfrenta dificultad operativa para responder sin apoyo aliado y debe realizar un trasvase de Fuerzas Armadas por el Estrecho.
Probabilidad: Altamente Improbable → Escenario disruptivo; plausible si fallan mecanismos de disuasión y coordinación internacional y entra en juego la resistencia armada.
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