Es el primer think tank independiente de América Latina especializado en análisis de seguridad, inteligencia y gobernanza estratégica, con sede en Argentina. Su compromiso consiste en transformar el conocimiento especializado en una herramienta para la toma de decisiones informadas, estableciendo nuevos estándares de excelencia en el análisis de seguridad latinoamericano y aplicando la metodología analítica rigurosa de Sherman Kent a los desafíos contemporáneos de la región.


El Primer Informe FUSK (julio 2025) constituye un análisis integral sobre la seguridad nacional en América Latina y el Caribe. El documento identifica y evalúa las principales amenazas que afectan a la región, diferenciando entre factores tradicionales y emergentes, y subraya la necesidad urgente de respuestas coordinadas para preservar la estabilidad hemisférica.

América Latina enfrenta actualmente la mayor concentración y complejidad de riesgos en su historia contemporánea. Con solo el 8 % de la población mundial, la región concentra el 25 % de los homicidios globales y alberga redes criminales que generan más de 150 mil millones de dólares anuales. La combinación de violencia, crimen organizado, terrorismo y ciberataques representa un desafío sistémico que amenaza la gobernabilidad y la seguridad regional.

El informe documenta la evolución estructural del crimen organizado hacia redes descentralizadas, más violentas y resilientes. Entre los hitos recientes destacan la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, que fragmentó al Cártel de Sinaloa, y la alianza estratégica entre el PCC y el Comando Vermelho en Brasil, que controla el 70 % del sistema penitenciario y establece corredores ilícitos hacia Europa. Rutas críticas como el Corredor del Pacífico y la Hidrovía Paraná–Paraguay se han consolidado como verdaderas “autopistas del crimen”.

Aunque la región mantenía un nivel de riesgo “bajo” según la ONU, el informe alerta sobre una mutación hacia formas híbridas de terrorismo que combinan motivaciones políticas, criminales y religiosas. Hezbollah mantiene presencia operativa en 16 países y genera 300 millones de dólares anuales en actividades ilícitas, integrándose con carteles locales y utilizando criptomonedas para financiarse. Al mismo tiempo, grupos armados como el ELN y las disidencias de las FARC intensifican operaciones en Colombia, mientras emergen redes transnacionales de extremismo tanto de derecha como de izquierda.

La región registra 2.569 ataques cibernéticos semanales por organización, 40 % por encima del promedio global. Brasil, Chile y México concentran los incidentes más graves. Los ataques incluyen robo masivo de datos, ransomware a infraestructuras críticas y campañas de desinformación impulsadas por actores estatales, especialmente Rusia y China. La baja madurez en ciberseguridad convierte a América Latina en un objetivo de alto valor para actores maliciosos.

China, Rusia e Irán han incrementado su penetración estratégica en América Latina. China controla puertos clave y redes 5G (como Chancay en Perú); Rusia opera radares en Venezuela y tropas en Nicaragua; e Irán facilita operaciones de Hezbollah desde Caracas. Estas potencias combinan inversiones en infraestructura, medios de comunicación y tecnología para fortalecer su influencia y debilitar los vínculos con Occidente.

El informe advierte sobre nuevas amenazas de alto impacto futuro:

  • Bioamenazas facilitadas por la integración de IA y biotecnología.
  • Criptocrimen, que se ha convertido en el principal facilitador financiero de redes criminales.
  • Guerra cognitiva, que explota vulnerabilidades psicológicas y manipula narrativas sociales mediante IA generativa, deepfakes y campañas coordinadas.

Estas amenazas poseen un potencial disruptivo capaz de transformar el entorno de seguridad regional en menos de cinco años.

Se identifican ocho países en riesgo crítico: Haití, Venezuela, Ecuador, México, Colombia, Trinidad y Tobago, Honduras y Paraguay.

  • Haití constituye el caso más extremo de colapso estatal, con 90 % de su capital bajo control de pandillas.
  • Venezuela enfrenta una crisis terminal de legitimidad y exporta criminalidad a todo el continente a través del Tren de Aragua.
  • Ecuador pasó de “isla de paz” al país más violento de Sudamérica.
  • México vive una escalada tras la fragmentación del Cártel de Sinaloa.

Otros países como Brasil, Guatemala, Jamaica, Perú y Argentina figuran en riesgo alto, con vulnerabilidades significativas aunque todavía manejables.

El informe concluye que la seguridad hemisférica se encuentra en riesgo de deterioro irreversible en la próxima década si no se implementan medidas urgentes. Se recomienda:

  • Coordinación inmediata entre gobiernos nacionales, sector privado y organismos internacionales.
  • Integración de políticas de seguridad física, ciberdefensa y control financiero.
  • Refuerzo institucional y cooperación transnacional para frenar la expansión del crimen organizado y mitigar amenazas emergentes.

Sin estas acciones, las redes ilícitas consolidarán su poder, debilitando aún más las democracias y generando flujos migratorios masivos con repercusiones hemisféricas.

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