
Oswaldo Chomba Castro. Perú . Analista de inteligencia en campos relacionados con la seguridad, el terrorismo y la seguridad física e Investigaciones corporativas y con conocimientos en materia de criminología corporativa y negociaciones criticas.
Graduado en la Marina de Guerra del Perú ,como Infante de Marina y con Calificación de Inteligencia en Guerra No convencional . Formado como Analista de Inteligencia en la Escuela de Postgrado del Centro de altos estudios Nacionales CAEN. Veterano de la Pacificación nacional y conflictos externos.
Apasionado por las diferentes ciencias de la Historia de la Inteligencia estratégica y militar. Así como al estudio de la seguridad ciudadana y corporativa.
El Sicariato urbano Asesino
El año pasado se registraron 2.126 homicidios en el Perú. De ellos, 1.125 estuvieron vinculados a ajustes de cuenta, venganza y pagos de cupos. El 84% de estos asesinatos se perpetró con armas de fuego. Desde hace 15 años este delito mutó al crimen organizado vinculados al narcotráfico, trata de personas, cobro de cupos y tráfico de terrenos.
Contratar un sicario en Perú cada vez es, por raro que parezca a muchos, más frecuente. El año pasado se documentaron 2.126 homicidios y de ellos 1.125 estuvieron vinculados a ajustes de cuenta, venganzas y pagos de cupos. El 84% de estos crímenes se perpetró con armas de fuego, mientras que el 58% ocurrió en la vía pública.
Pese a un aumento significativo durante el 2024, según Insight Crimen, nuestro país sigue teniendo una de las tasas más bajas de la región. El año pasado, los casos se incrementaron en 35.9% en comparación con el 2023 que alcanzó un total de 2.040 homicidios.
Según fuentes policiales, los precios están fijados: 100 mil soles por matar a alguien relevante, 30 mil si es alguien común, 3.000 mil por dar una paliza y 1.500 por romper una extremidad.
Los gatilleros planifican y se atreven con todo. A plena luz del día y en un barrio acomodado. No hay problema. Pueden matar también por 100 soles o cobrar por un secuestro hasta US$ 230.000.
Hay un desborde del sicariato.
Los homicidios por encargo en el país pasaron de ser delitos relacionados a herencias o disputas familiares a una industria que se ha expandido gracias al narcotráfico, el tráfico de terrenos, la trata de personas, cobros de cupos en construcción civil, a transportistas, empresarios y comerciantes.
La policía admite de un descontrol. De hecho, durante la década de 1990, este fenómeno homicida ocupaba muy a lo lejos las planas policiales de los principales diarios del país.
Y buena parte de este tipo de delitos eran por rencillas económicas. Siempre tenía la misma estructura: alguien le pedía a un tercero cometer un asesinato, previa promesa de un pago.
“Esta conducta criminal, en años anteriores, la veíamos vinculada a otro tipo de hechos”, dice el coronel Víctor Revoredo. Sostiene que ahora las bandas prestan servicio a grupos de delincuentes que no cuentan con ‘cachacos’ (sicarios) o entregan territorios como a las mafias de la prostitución.
Hay sicarios ‘profesionales’, los oportunistas y los improvisados. “El sicariato se ejecuta en un espacio donde el homicida tiene mayores ventajas sobre la víctima y pueda escapar.
Son lugares donde la víctima no puede protegerse ni solicitar ayuda y donde acostumbra a acudir, sea por que va o por que llega; por eso la gran cantidad de homicidios son cercanos a la vivienda o el centro de labores de la víctima.
Sociedad psicopatizada
En toda la región, la aparición de delincuentes letales esta asustando a la sociedad. Recuerdo la entrevista a unos de los criminales mas conocidos en Brasil y que representa este tipo de amenaza letal y asesina : “Pierdan todas las esperanzas, estamos todos en el infierno”, dice el súper capo de Brasil, alias Marcola, citando a Dante.
“ Yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ”
“Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva «especie», ya somos otros bichos, diferentes a ustedes ”“La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común “
Tras demostrar su capacidad de movilización y al percatarse del impacto causado por lo que se consideraría el mayor motín de la historia de Brasil, los líderes del PCC se convencieron de su capacidad para confrontar, avergonzar y chantajear al Estado.
Un nuevo tipo de delincuente letal esta amenazando nuestra región. El desafío actual para las autoridades es identificar y desmantelar las redes de influencia de estas organizaciones criminales.
“El fenómeno del sicariato es una forma delincuencial cada vez más preocupante en la región , no solo por el posicionamiento de estos elementos armados en los grupos criminales y las
muertes relacionadas con dicho fenómeno, sino también por su instauración en una realidad socio cultural que ha mercantilizado el asesinato por encargo como una forma de vida que ofrece el dinero, el reconocimiento y la visibilidad social”.
Más extremo aún es el sicario sádico, cuya motivación principal no es el dinero ni una ideología, sino el goce psicológico derivado del sufrimiento ajeno. Disfruta diseñar métodos de tortura cada vez más crueles, graba sus actos y puede prolongar la agonía de sus víctimas como parte de un ritual personal.
Estudios realizados por los Observatorios del Delito de la Policía Nacional en la región , han permitido identificar patrones y tendencias del sicariato . Estos datos han sido fundamentales para el diseño de estrategias proactivas de intervención, como el despliegue de operativos en zonas de alto riesgo y la implementación de programas de inteligencia Policial.
Necesitamos cambios y nuevos modelos de seguridad ante esta amenaza. Nuestra fuerzas policiales tienen el compromiso de estar capacitados ante este tipo de delincuente letal y sanguinario. Todo entrenamiento basado en la anticipación y el uso de la fuerza en forma rápida y eficaz, para evitar perdidas de vidas.
El sicariato, como manifestación extrema de la violencia organizada, representa una amenaza significativa para la seguridad pública, la estabilidad social y la seguridad ciudadana. Este fenómeno criminal, caracterizado por el homicidio por encargo, ha evolucionado de ser asociado con el narcotráfico a convertirse en un “servicio” ofrecido por organizaciones criminales especializadas, con estructuras complejas.
Las organizaciones criminales dedicadas al sicariato, son un fenómeno delincuencial que exige la creación de medidas, métodos de análisis y seguimiento total del fenómeno, a través de la lógica del actuar de estos grupos y sus posibles escenarios, actores, perspectivas de una realidad mundial afectada por este problema de seguridad.
Teniendo en cuenta los aspectos analizados, se plantea la estrategia multifacética de atención del fenómeno criminal, que plantea la prevención en los territorios con organizaciones criminales dedicadas al sicariato. La seguridad privada tiene una gran responsabilidad de cambiar modelos preventivos en sus actividades de protección en la ciudad ante esta amenaza.
Las organizaciones criminales dedicadas al sicariato, son un fenómeno complejo; porque en ella intervienen diferentes condiciones que perturban este complejo problema de seguridad, el cual se encuentra relacionado con las condiciones de desigualdad social, factores económicos, sociales y culturales de las poblaciones vulnerables, espacialmente los niños y adolescentes, quienes se encuentran en ambientes violentos no adecuados socialmente. Estos factores estructurales sobrepasan las acciones institucionales Policiales en los territorios con afectación de los grupos delincuenciales.
Pero, ¿Por qué se incrementan los asesinatos?
“Porque la vida ha perdido valor en una sociedad psicopatizada como la nuestra, en donde el otro como ser humano no existe y la vida es una moneda de cambio para conseguir beneficios como dinero, poder o venganza y donde “ajuste de cuentas” está a la vuelta de la esquina”, sostiene el médico psiquiatra, Carlos Bromley.
Quienes asesinan –dice el especialista- son fríos y calculadores en la planificación de sus crímenes, no tienen empatía con los demás, ni respeto ni consideración por la vida, son mentirosos y manipuladores, impulsivos, irritables, iracundos y violentos, tienen poca tolerancia a la frustración con un pobre control de impulsos que los puede llevar a ser crueles, son egotistas, egocéntricos e irresponsables y suelen consumir alcohol y otras drogas y, están al servicio de ellos mismos y de quienes los contratan para cometer asesinatos.
En esta ecuación de vida por dinero, poder o venganza, la poca eficacia de la sociedad desordenada y caótica en la que vivimos, para regularse, permite que estos crímenes se incrementen en un escenario con padres ausentes en la dinámica familiar, un sistema de justicia poco efectivo, impunidad, aumento de la informalidad, incapacidad de la estructura social para proveer a las personas y comunidades de lo necesario para lograr sus metas, sostiene Bromley.
Y agrega: así como la presencia de determinantes sociales como la miseria, el desempleo, la inequidad social y la carencia de servicios básicos nos convierte en caldo de cultivo para el delito, el crimen y con ellos el asesinato.
Para el médico psiquiatra urge tener un sistema de justicia con resultados reales que sancione a los criminales asesinos y a quienes cometen todo tipo de delitos, una sociedad justa
y equitativa que funcione con valores y principios en favor de la vida y el bienestar personal, familiar y comunitario, y una educación en salud mental en las instituciones educativas, para iniciar el proceso del cambio social que necesitamos para lograr el desarrollo y el progreso del país.
CONCLUSIONES
Para combatir eficazmente el sicariato y su nuevo tipo de delincuente letal es fundamental que las instituciones de seguridad fortalezcan sus capacidades de inteligencia y contrainteligencia. Esto implica no solo la capacitación del personal, sino también la implementación de tecnologías avanzadas y la colaboración interinstitucional para anticipar y desarticular las operaciones de las organizaciones criminales.
El sicariato se ejecuta en un espacio donde el homicida saca supremacía sobre la víctima y pueda escapar sin ser identificado y menos aprehendido. Son lugares donde la víctima no puede protegerse ni solicitar ayuda, y donde acostumbra a acudir, sea porque va o porque llega; por eso la gran cantidad de homicidios próximos a la vivienda de la víctima
El sicario estudia los movimientos cotidianos de la víctima, para tomar la decisión de dónde cometer el delito. La sorpresa y el conocimiento del espacio donde se ejecutará el crimen le otorga al sicario un dominio sobre el escenario y la víctima. Los eventos que se producen cerca de la casa, dentro del vehículo y en la calle llevan a la conclusión de que el lugar privilegiado
para la ejecución del homicidio es el espacio público y, en segundo término, los lugares propios de la vida cotidiana: la farmacia, la tienda, el restaurante y la discoteca.
Los homicidios dentro y fuera de la vivienda llegan al 50%, lo cual demuestra que el sicario se encuentra al acecho en uno de los lugares de mayor intimidad: la familia.
Así como la selección del lugar es importante para la ejecución del homicidio, también es significativo escoger el medio de transporte; es más, el lugar y el medio de transporte tienen una relación estrecha, en el sentido de que se selecciona el uno en función del otro. Debe ser un medio que permita realizar eficientemente el acto criminal y luego escapar sin dejar rastro. De allí que el medio de transporte que muestra mayor versatilidad y flexibilidad para cometer el ilícito y fugar es la motocicleta; al extremo de que hoy en día se identifica al homicidio realizado por un sicario por el sólo hecho de usar este medio de transporte, en otras palabras, es un instrumento que lo delata.
Los datos obtenidos en los diarios estudiados muestran que no hay un solo sicario que haya cometido el delito como peatón; siempre utiliza un medio de transporte motorizado: el automóvil es el más común, con el 38%, seguido de la motocicleta con el 32% esta última incrementándose en el tiempo.


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