Roberto Pozas Lázaro. Graduado en Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración Pública, con un Máster Universitario y Profesional en Análisis Internacional y Geopolítica, especializado en Diplomacia Multilateral y Estudios sobre Estados Unidos, y actualmente cursando un segundo máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia. Cuenta con una sólida formación multidisciplinar en política internacional, seguridad global y prospectiva estratégica, así como con experiencia en investigación y elaboración de informes sobre riesgos, escenarios geopolíticos y dinámicas de gobernanza internacional.
Resumen-Abstract
La Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) constituye uno de los proyectos hidrológicos más
ambiciosos de África y punto crítico de tensión en la cuenca del Nilo. Su desarrollo refleja la
ambición etíope de reforzar sus capacidades energéticas e influencia regional, pero también ha
desencadenado un conflicto con Egipto y Sudán, cuyas economías y poblaciones dependen
estrechamente del Nilo. Este artículo analiza este conflicto como uno de los ejemplos más claros de
la geopolítica del agua, abordándolo desde la contextualización histórica y geopolítica, el marco
jurídico internacional, las posturas de actores implicados además de otros actores y los retos y
oportunidades que plantea la situación.
The Great Ethiopian Renaissance Dam (GERD) stands as one of African’s most ambitious projects
and a critical point of tension within the Nile Basin. Its development reflects Ethiopia’s ambition to
strengthen its energy capacity and regional influence, but it also caused a diplomatic dispute against
Egypt and Sudan, whose economies and population are heavily dependent on the river. This article
analyzes this conflict as one of the most prominent examples of water geopolitics, addressing it
through historical and geopolitical contextualization, the international legal framework, the
positions of the main actors and other stakeholders, as well as the challenges and opportunities the
situation presents.
Palabras Clave
Gran Presa del Renacimiento Etíope. Cuenca del Nilo. Geopolítica del agua. Diplomacia africana.
Seguridad hídrica. Etiopía. Egipto. Sudán. Cooperación multilateral.
Introducción y Contextualización
El agua es, sin duda, uno de los recursos más esenciales para la humanidad. Ese carácter de
indispensable e insustituible, la convierten en pilar fundamental de todo proceso económico,
industrial y social. En el contexto que atraviesa el mundo en la actualidad, crisis climática y una
creciente presión demográfica; el agua ha adquirido una dimensión geoestratégica cada vez más
visible, consolidándose como recurso clave para la seguridad y soberanía nacional.
La gestión del agua ha sido históricamente una cuestión de especial relevancia política, los avances
tecnológicos contemporáneos, que nos permiten modificar el curso de los ríos alterando así el
equilibrio de sus caudales, aumenta la relevancia de la misma, ya que una gestión que ignore las
necesidades de los demás conlleva un desequilibrio. Este poder de transformación refuerza la idea
de que el agua se considere como un instrumento, y en muchas ocasiones, campo de desavenencia,
dentro de la geopolítica actual.
África Oriental no escapa a esta compleja realidad. El río Nilo atraviesa más de una decena de
países y representa un recurso inigualable para millones de personas. La competencia por el control
de sus recursos ha generado tensiones regionales, especialmente en un contexto global de auge de
los nacionalismos y el debilitamiento del multilateralismo.
En este escenario, la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), se alza como símbolo de las
ambiciones de Etiopía de consolidarse como potencia regional. La infraestructura no solo busca
impulsar el desarrollo energético sino también fortalecer el peso de Addis Abeba en el escenario
internacional. No obstante, para Egipto y Sudán, y en particular para Egipto, la GERD representa
una amenaza directa a su seguridad hídrica, motivo por el que no han descartado el uso de la fuerza
como posible respuesta.
Este artículo se propone analizar los elemento geopolíticos que rodean a la GERD, con el objetivo
de identificar tanto los desafíos como las oportunidades que surgen de la situación. Abordando así
las preguntas de: ¿Cómo afecta la GERD a la soberanía de Etiopía y a la seguridad hídrica
regional?, ¿Qué tensiones genera entre los Estados ribereños?, ¿Cuál es el rol de la comunidad
internacional ante este caso del uso del agua como herramienta geopolítica?.
Contexto Histórico y Geopolítico
Para comprender esta coyuntura, es necesario remontarse a la época de dominio británico en África.
Durante el siglo XX, el río Nilo fue considerado un recurso estratégico clave para el Imperio
Británico, especialmente para el control británico sobre Egipto y la relevancia del canal de Suez
como elemento indispensable en la relación de la metrópoli con sus colonias en Asia, especialmente
India. Este interés llevó a la celebración del primer acuerdo sobre la gestión del Nilo en 1929,
suscrito por Reino Unido y Egipto.
Este acuerdo otorgaba una considerable situación privilegiada a Egipto sobre las aguas del Río,
incluyendo el derecho a vetar cualquier proyecto o iniciativa ubicados agua arriba, llegando al Lago
Victoria. Resaltar el hecho de que ni Etiopía ni ninguna otra parte afectada tuvieran alguna
participación en el acuerdo, asentando una distribución desigual de los recursos hídricos.
En 1959 se produjo la renovación y modificación del mencionado acuerdo, aunque persistía la
misma problemática antes señalada, ignorando por completo las necesidades de los demás Estados
ribereños. Por esto, ninguno de los demás países han suscrito dichos tratados.
En 1999 se creó la Iniciativa de la Cuenca del Nilo (NBI), con el objetivo de fomentar la
cooperación entre los Estados ribereños y sentar las bases para un marco jurídico multilateral.
Posteriormente, en 2010, Uganda, Rwanda, Tanzania y Etiopía celebraron el Acuerdo Marco
Cooperativo, seguidamente suscrito por Kenia y Burundi. Egipto y Sudán rechazaban dichos
acuerdos ya que suponían una amenaza directa sobre sus intereses y derechos históricos.
En 2011, Etiopía anunció la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, en el Nilo
Azul, decisión que escaló significativamente las tensiones regionales. Egipto, que depende del Nilo
en más del 90% de sus necesidades hídricas, reaccionó con notoria preocupación. Según algunas
estimaciones, la GERD podría afectar hasta un 56% del caudal que recibe El Cairo del Nilo, por no
hablar de las implicaciones en la sedimentación del propio río, llevando al Presidente de Egipto,
Abdelfatah Al-Sisi a asegurar que dicha infraestructura es un riesgo existencial para su país.
En 2015, los Estados enfrentados, Etiopía, Sudán y Egipto, trataron lograr una suerte de Tratado
Internacional sobre la cuestión, aunque en realidad solamente se llegó a una Declaración de Principios, que era tan imprecisa así como de escasa profundidad con la que abordaba tal compleja
problemática acabando todo ello en suspenso. Ya en el 2020, se volvieron a reunir las partes en
Washington, tratando de nuevo de llegar a un acuerdo, pero una de ellas, Addis Abeba, decidió no
culminarlo. Poco tiempo después, unilateralmente, Etiopía anunciaba el llenado de la presa, lo que
motivó a Egipto a acudir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Etiopía, por su parte, defiende con firmeza su proyecto, aduciendo como argumento de legitimidad
el que se trata de una infraestructura vital para su desarrollo. Como país que asiduamente sufre
sequías y consecuentemente hambrunas, la GERD permite mejorar sus sistemas de riego, mitigando
así los riesgos que se deducen de sus frecuentes sequías. Además, se espera que proporcione
suministro eléctrico a cerca del 60% de la población que actualmente carece de este elemento
básico, y que en última instancia, la GERD permitiría a Etiopía convertirse en una potencia
exportadora de energía en la región.
En definitiva, la GERD representaría el punto de colisión entre las necesidades internas de diversos
Estados y los derechos históricos de otros, hecho que explica la profunda y compleja realidad del
conflicto.
Derecho Internacional sobre el Agua
Más allá de los acuerdos históricos que rigen parcialmente la gestión hídrica de los recursos del
Nilo, el Derecho Internacional del Agua lleva décadas intentando disponer de un marco legal
operativo y común para la resolución de controversias como las mencionadas. El texto al que
tenemos que acudir principalmente es la Convención de las Naciones Unidas de los Usos de los
Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la Navegación de 1997. Si bien existen
antecedentes, este es el texto de referencia más completo y reciente.
La Convención, compuesta por más de 30 artículos organizados en 7 capítulos, establece las
obligaciones fundamentales de todos los Estados ribereños. Entre ellas destacan dos principios
clave. El primero, recogido en el artículo 5, que versa sobre el uso equitativo y razonable de los
recursos hídricos compartidos. El segundo, recogido en el artículo 7, que recoge la obligación de no
causar daños significativos.
Aunque puedan parecer complementarios estos principios, han dado lugar a interpretaciones
contrapuestas en el caso que nos atañe. Egipto se acoge a los principios inherentes del Derecho
Internacional como la costumbre, sosteniendo que la presa representa un riesgo existencial,
violando además los derechos históricos adquiridos en virtud de los acuerdos del siglo pasado.
Etiopía por su parte, defiende que la obra se ajusta al principio del uso equitativo y no supone un
riesgo para nadie, ya que su principal función es la de generación energética, no la de retención del
caudal.
No obstante, ninguna de las partes ha ratificado la Convención del 97, debilitando su aplicación
directa y deja el conflicto en un terreno jurídicamente ambiguo. La no adhesión a un marco legal
común vinculante expone la principal limitación del derecho internacional del agua, careciendo de
mecanismos coercitivos y dependiente en gran medida, de las respectiva voluntad de cada Estado.
En última instancia, este caso evidencia que, frente a intereses vitales, disputas históricas y
aspiraciones de desarrollo, el derecho internacional actual ha de seguir evolucionando y creando
herramientas eficaces para la resolución obligatoria y definitiva de conflictos.
Implicaciones Geopolíticas
Habiendo expuesto ya las posturas de Egipto y Etiopía, corresponde ahora examinar las
implicaciones geopolíticas y geoestratégicas más amplias. La propia importancia de la GERD
transciende las fronteras nacionales.
Sudán
Sudán, uno de los tres Estados en discordia, se encuentra en una encrucijada propia. Por un lado, no
puede ignorar las reclamaciones de Egipto, su vecino y una de las principales potencias de África.
Por otro, reconoce los beneficios energéticos derivados de la GERD. A esta dualidad, se suma otra
que es de carácter interna, mientras que la cúpula militar tiende a alinearse con El Cairo, la clase
política es más proclive a Addis Abeba. En consecuencia, Jartum ha optado por un perfil que
apuesta por el multilateralismo, buscando evitar que las dos potencias actúen unilateralmente.
Otros Estados ribereños del Nilo
El resto de Estados de la cuenca del Nilo, mantienen su apuesta por el multilateralismo y la mejora
del reparto de los recursos hídricos, como refleja el Acuerdo Marco Cooperativo. Además de que la
GERD, ha supuesto el primer desafío real a la histórica “privilegiada posición Egipcia” en cuanto al
control del Nilo.
La Unión Africana
Desde el pasado 2020, la Unión Africana apostó decididamente por el papel de mediador. Sin
embargo, su labor se ve perjudicada por las divergencias técnicas entre las partes, sobretodo en los
mecanismos de gestión conjunta y proyectos tanto futuros como en curso. Además de que la
limitada experiencia técnica en mediaciones de tal complejidad por parte de la UA hizo que se viese
obligada a buscar expertos en campos tan esenciales como la hidrología o la ingeniería, buscando
así una mejor comprensión del conflicto y su alcance. Por último y sumado a lo anterior, la falta de
comprensión pública y la polarización entorno a la problemática no facilitan su resolución.
En palabras de Frederic Ngoga Gateretse, miembro de la Comisión sobre Conflictos de la UA, estas
cuestiones han debilitado a la Organización en su objetivo de alcanzar un acuerdo.
La Unión Europea
La UE, que ha mantenido un perfil diplomático, entendible por su interés en la estabilidad regional,
tanto por razones de seguridad y/o migraciones, como por la preservación de los vínculos
comerciales con esos Estados. No obstante, hay que tener en cuenta que la UE se muestra distinta
ante cada conflicto , lo que se puede deber a factores internos de la propia 1 UE o a los intereses
nacionales de sus Estados miembros. Ello introduce matices y tensiones internas que obstruyen su
capacidad de respuesta conjunta.
Estados Unidos
Washington, que inicialmente financió la GERD, adoptó un papel diplomático durante la
Administración Biden, aunque sin implicación directa en el marco de la UA. Sin embargo, la actual
Administración norteamericana ha señalado públicamente que la presa es de una importancia
“existencial” para Egipto, declaraciones que evidentemente fueron bien recibidas por El Cairo, pero
que no alteraron la determinación etíope de seguir con el llenado del embalse. La postura de EE.UU
por lo tanto ha sido fluctuante, si bien con el expresidente Biden se apoyó la diplomacia como
forma para salvar la disputa, con Trump en la Casa Blanca se ha dado un apoyo más directo y
unilateral a Egipto.
China
El gigante asiático, uno de los principales financiadores de la GERD y socio estratégico de Etiopía,
ha evitado respaldar públicamente a ninguna de las partes, apoyando el rol mediador de la UA. La
posición china se enmarca en su estrategia internacional, y en su interés por mantener buenas y
fluidas relaciones con Egipto y Sudán, además de Etiopía. La retórica china apuesta por el principio
de “soluciones africanas para problemas africanos”, enfatizando el papel de la UA.
Rusia
Moscú, que mantiene estrechos vínculos con El Cairo mediante acuerdos estratégicos, comerciales
y de securitarios, al igual que China, evita tomar partido de forma explícita y respalda la vía
negociadora, reconociendo el potencial estratégico de mantener buenas relaciones con todas las
partes.
Balance General
En su conjunto, la mayoría de actores coinciden en preferir soluciones diplomáticas. Sin embargo,
mientras que EE.UU no prioriza el liderazgo de la UA en el proceso, China y Rusia lo consideran
esencial. Bajo estas diferencias subyace un complejo entramado de intereses económicos,
energéticos, y estratégicos que, más allá del agua, dificultan la consecución de acuerdos sostenibles.
Retos y Oportunidades
El complejo escenario que rodea a la GERD plantea retos sin precedentes en la seguridad regional,
además, con posibles escenarios de escalada; no obstante, también puede ofrecer vías de
cooperación esenciales para el desarrollo no solo de los Estados ribereños de la cuenca del Nilo,
sino con implicaciones a nivel continental, dado que puede sentar precedente para otros conflictos
relacionados con el agua.
Como debilidades que presenta la situación, mencionar como la más importante, la ausencia de un
acuerdo vinculante entre las partes. La polarización del conflicto, como en el caso sudanés, donde
hay facciones que se encuentran “enfrentadas” lo que añade complejidad a su resolución. Otra
debilidad es la escasa capacitación técnica que tiene la Unión Africana a la hora de resolver
conflictos de tal calibre. Por otro lado entre las fortalezas, destacar que la GERD se perfila como un
nodo clave para el desarrollo económico de África oriental, lo que podría llevar a una mayor
cooperación regional.
En cuanto a las amenazas inherentes y como factor de peso, el impacto medioambiental, dado que la
GERD tiene un notable incidencia en el caudal del Nilo, afectando a la biodiversidad y a los
procesos de sedimentación esenciales para los procesos biológicos de los ecosistemas. Otra
amenaza sería el el riesgo de escalada bélica y la posible implicación de potencias ajenas.
También existen oportunidades claras: la GERD puede atraer inversores, tanto institucionales como
privados que estén interesados en el desarrollo regional y especialmente en infraestructura y
energía, con sus efectos positivos en seguridad alimentaria y estabilidad regional. Además, el
fortalecimiento de la cooperación multilateral, apoyado por la mayoría de las partes involucradas,
representa una vía prometedora para la resolución del conflicto y el progreso conjunto.
Conclusiones y Perspectivas Futuras
La Gran Presa del Renacimiento Etíope representa una pieza central en la estrategia de desarrollo
económico, industrial y humano del Gobierno de Addis Abeba, marcando un punto de inflexión en
su proyección de poder regional. Su impacto trasciende las fronteras etíopes, generando
implicaciones significativas en toda la región de la cuenca del Nilo. No obstante, la dependencia
vital de Egipto y Sudán del caudal del Río la sitúa en el núcleo de un conflicto que no se limita a lo técnico, sino que abarca dimensiones sociales, ecológicas y económicas, especialmente para la parte
que, históricamente ha gozado de una posición de ventaja y privilegio.
En el plano internacional, la inestabilidad derivada de esta disputa afecta a una amplia gama de
potencias con intereses de todo tipo en la región, motivándolas a favorecer una resolución
multilateral y diplomática. El nodo de las cuestión sería alcanzar el equilibrio entre el derecho
soberano etíope de desarrollar el potencial que le es propio en cuanto a sus recursos y por otro lado
el manejo justo y equitativo del Nilo, sin lesionar las necesidades históricas que corresponden a
Egipto. Para ello se sugiere el llenado de la GERD de forma progresiva y se insta a la constitución
de un Acuerdo que regule de forma optima esta fuente de vida para todas las partes.
Si bien, no se puede obviar los escenarios de conflicto, que abarcan desde las formas híbridas
mediante la adopción de estrategias de zona gris, como guerra cibernética o empleo de otro tipo de
métodos, hasta la posibilidad de una Guerra por el Agua del Nilo, en el que Egipto, viendo que no
puede garantizar sus intereses de otra forma, emplee la fuerza armada como ya advirtió en su
momento, teniendo esto un serio impacto en la economía global, por la situación cercana del Canal
de Suez, el Estrecho de Bab el Mandeb y el Mar Rojo.
Por otro lado, podría darse el escenario en el que las partes alcancen una resolución diplomática,
con el establecimiento de unos mecanismos internacionales para la gestión de las Cuenca
Hidrográfica del Nilo, sería lo más provechoso para todas las partes, ya que garantizaría el
desarrollo económico de Etiopía, y por otro, la subsistencia y seguridad de las comunidades río
abajo. Además requeriría la adhesión y ratificación de los Estados litigantes de la Convención de las
Naciones Unidas de los Usos de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la
Navegación de 1997, así como un Acuerdo multilateral vinculante entre las partes.
En definitiva, la GERD no es solo una presa, sino un espejo en el que se reflejan tensiones y
esperanzas de toda África oriental. Su desenlace marcará si el continente está preparado para
transformar un punto de conflicto en un modelo de cooperación que siente precedente para el resto
del Mundo.


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